Morelia. Tras ser entregado el cuerpo sin vida de Nazario Moreno González (El Chayo), fundador y líder del grupo narcotraficante Los Caballeros Templarios, a su hermana y a otras tres mujeres que solicitaron ante las autoridades su cadáver la noche del viernes 14 de marzo, fue llevado a una agencia funeraria ubicada al sur de la capital michoacana para ser velado.

Sin dar ninguna declaración sobre el destino de los restos mortales del ideólogo del cartel mexicano, las cuatro mujeres abordaron la camioneta de la lujosa y exclusiva funeraria La Cruz. Más tarde, se supo que el cadáver fue llevado a una de las salas velatorias de la funeraria ubicada en una delicada zona comercial y residencial de Morelia.

Las inmediaciones del lugar no fueron acordonadas, ni se montó ningún operativo especial por parte de las instancias de seguridad, pero sí se hizo presencia un grupo de elementos de la Policía Estatal.

Hace unos días, miembros de las autodefensas habían advertido que no permitirían que se enterrara en la zona el cuerpo de El Chayo.

Al menos una docena de uniformados se mantenían junto a dos patrullas en el estacionamiento de la funeraria, aunque eran sólo testigos de lo que sucedía en el lugar, pues no revisaban a nadie, ni siquiera a los medios de comunicación que se acercaron a tomar algunas imágenes.

Quienes sí impedían el ingreso, y mantenían en todo momento cerradas las puertas de acceso a las salas velatorias, eran los empleados de la funeraria, advirtiendo que se trataba de propiedad privada. A través de las puertas de cristal sólo se alcanzaba a ver un grupo de hombres y mujeres vestidos todos de blanco, quienes estaban conversando.

Unos metros más lejos de la funeraria, en el estacionamiento de una tienda de conveniencia, también dos camionetas de la Armada, con sus elementos a bordo, se mantenían en resguardo. Hace unos días, miembros de las autodefensas habían advertido que no permitirían que se enterrara en la zona el cuerpo de El Chayo.

Luego de su muerte el pasado 9 de marzo en Tumbiscatío, fue llevado a las instalaciones de la 43 Zona Militar donde permaneció unas horas, luego fue enviado a Apatzingán (Hospital Civil). El 12 de marzo sus restos fueron llevados a Morelia, bajo un fuerte operativo de seguridad.