Porto Alegre. La candidata oficialista para la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, votó este domingo en la mañana en Porto Alegre, rodeada por una multitud de personas, y descartó un posible impacto por denuncias recientes en la reducción de su ventaja sobre otros candidatos.

La abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) prefirió no hablar con la prensa tras emitir su sufragio, pero ofreció declaraciones luego de tomar desayuno con representantes locales del PT, cuando comentó el final de la campaña, marcado por denuncias contra personas cercanas a ella en el Gobierno.

"No creo que las razones para quedar en primer turno o ir al segundo se deriven de un único factor. Existe un proceso en la sociedad que explica ganar en primera ronda o ir a la segunda", afirmó.

"Ahora, lo que creo es que, sea cual sea (el motivo), el buen combate da la buena victoria", agregó la candidata que lidera los sondeos, poco antes de dirigirse a su lugar de votación en Porto Alegre.

Durante la campaña presidencial, surgieron denuncia de tráfico de influencias contra la ex jefa de Gabinete de Lula, Erenice Guerra, una ex asesora de Rousseff que la sucedió en ese cargo.

Las acusaciones provocaron la renuncia de Guerra, brazo derecho de la candidata oficialista cuando ella era jefa de Gabinete.

Rousseff votó alrededor de las 09.20, hora local, en un colegio de la zona sur de Porto Alegre junto al candidato del PT a gobernador del estado de Rio Grande do Sul, Tarso Genro, que sufragó en el mismo lugar.

Rousseff saludó a los vocales de mesa, conversó con electores y autografió una bandera. Luego, votó en medio de una gran confusión, dado que su sufragio fue cubierto por una gran cantidad de periodistas y asistentes.

Según los últimos sondeos de intención de voto de las encuestadoras Datafolha e Ibope, divulgados el sábado, Rousseff figura con un 50 y un 51% de los votos válidamente emitidos, respectivamente.

El candidato del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, ocupa el segundo lugar con un 31 por ciento en ambos sondeos, mientras que la abanderada del Partido Verde (PV), Marina Silva, figura en un lejano tercer lugar, con un 17 por ciento de los votos.

Agreadecida. Para ser elegida presidenta el domingo, Rousseff necesita obtener un 50 por ciento más uno de los votos válidamente emitidos, que excluyen a los blancos y nulos.

Como el margen de error de los sondeos es de más o menos 2 puntos porcentuales, no es posible afirmar si los sondeos apuntan a una victoria de Rousseff en primera vuelta.

La candidata del PT dijo por la mañana que el día de las elecciones no es un momento para realizar propuestas, sino para agradecer.

En ese ámbito citó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, su principal apoyo electoral, además de los partidos que componen su coalición, militantes y electores.

"El proceso electoral confirmó que en Brasil es posible convivir con diferencias y lo contradictorio de forma pacífica y ordenada", evaluó, para luego declarar que la democracia brasileña es "pujante" y "una de las mayores del planeta".

Según informaron sus asesores, Rousseff almorzará con su familia en Porto Alegre y luego viajará a Brasilia, desde donde seguirá el conteo de votos por parte del Tribunal Superior Electoral.