Estambul. Las potencias mundiales concluyeron hoy sin avances las negociaciones con Irán sobre su programa nuclear, con Estados Unidos y la Unión Europea calificando a la cumbre en Estambul como una decepción y afirmando que no hay nuevas reuniones planeadas.

"Esta no es la conclusión que esperaba", declaró la jefa de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, al término de las conversaciones en Estambul. "Me siento decepcionada".

Un funcionario estadounidense de alto rango coincidió, pero dijo que las negociaciones no se habían quebrado y que habían sido "muy formales, pero difíciles".

Lo mejor que pueden esperar las 6 potencias -Estados Unidos, Francia, Alemania, China, Rusia y Gran Bretaña- es que Irán reconsidere su posición, una vez que el negociador jefe, Saeed Jalili presente su reporte en Teherán.

Un asesor de Jalili dijo que las negociaciones se reanudarían, pero reconoció que el momento ni el lugar han sido decididos. Pero Ashton dijo que realizar más negociaciones depende de un acercamiento más constructivo de parte de Irán.

"Este proceso puede avanzar si Irán decide responder positivamente", manifestó Ashton. "La puerta sigue abierta. La decisión sigue en manos de Irán", añadió.

Las potencias han ofrecido un canje de energía nuclear que en la práctica reduciría las reservas iraníes de uranio bajamente enriquecido (LEU) a niveles demasiado pequeños para poder hacer una bomba. Pero Irán tendría que abandonar sus condiciones para que se produjera un acuerdo.

"Nosotros propusimos la posibilidad de una discusión a nivel de expertos sobre los detalles (...) en esta etapa los iraníes no están preparados para hacer eso, volvimos al tema de las condiciones", dijo el funcionario estadounidense.

Occidente sospecha que Irán busca desarrollar armas nucleares, mientras que Teherán afirma que su programa de energía atómica sólo tiene fines pacíficos. El punto muerto se ha prolongado por ocho años y las expectativas igualmente eran bajas antes de la reunión en Estambul.

La disputa nuclear entre Irán y Occidente escaló durante el año pasado, con Naciones Unidas imponiendo nuevas sanciones y una reunión entre ambos lados en Ginebra el mes pasado que constituyó el primer encuentro en más de un año.

Un punto positivo destacado por el funcionario estadounidense es que las seis potencias habían mostrado más unidad y coordinación que en la reunión previa.

Pero la incapacidad de lograr avances mostraba que las sanciones cada vez más duras contra Irán, un principal productor de crudo, tenían poco efecto para convencer a la República Islámica de que aumente su cooperación, por más que los analistas dicen que la economía iraní está sufriendo.

Cuando los periodistas le preguntaron sobre la posibilidad de más sanciones, el responsable de Estados Unidos les dijo: "no quiero especular sobre qué decisiones se tomarán. Ciertamente existen opciones para la presión".

Esta semana, la secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton dijo a la cadena ABC que el gobierno del presidente Barack Obama podría proponer nuevas medidas unilaterales contra Irán, aunque Rusia y otros países con fuertes lazos comerciales con Teherán consideran que esa lógica es contraproducente.

Irán ha ignorado las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que le exigen suspender el enriquecimiento, pese a las ofertas de comercio y otros beneficios, y se rehusó a dar acceso ilimitado a inspectores nucleares de Naciones Unidas.

Desde el inicio de la cumbre de Estambul, Irán puso precondiciones que fueron inaceptables para Occidente, incluyendo el levantamiento de las sanciones en su contra y el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio y a un ciclo de combustible nuclear.

El uranio enriquecido a un bajo nivel sirve para generar electricidad, pero si es refinado a un alto nivel, es apto para crear una bomba nuclear. Ashton propuso que Irán exporte 2.800 kilogramos de LEU y 40 kilogramos de material de graduación más alta, según dijo un diplomático occidental.

A cambio, a Irán se le daría combustible altamente procesado para mantener un reactor en Teherán que mantiene en funcionamiento isótopos médicos, bajo un acuerdo que es una versión revisada de la oferta originalmente propuesta el 2009.