Yushu, China. Los tibetanos lloraban el viernes a sus familiares muertos en el pueblo chino de Gyegu, mientras la cifra de víctimas fatales provocadas por un poderoso terremoto se elevó a 760.

Hablando el jueves ante los residentes de Gyegu, en el remoto condado de Yushu, en lo alto de la meseta tibetana, el primer ministro Wen Jiabao recorrió los escombros y prometió que continuarían los esfuerzos de rescate.

Los sobrevivientes del terremoto del miércoles pasaron la noche acurrucados bajo mantas y frazadas o dentro de tiendas de campaña, mientras los médicos luchaban por tratar a los heridos en centros médicos improvisados.

En las faldas de una colina bajo el principal monasterio de Gyegu, monjes se reunieron a cantar mantras budistas tibetanos en frente a pilas de muertos. Algunos ayudaron a los residentes a buscar a sus familiares entre lo que parecían ser cientos de cadáveres, reunidos en una plataforma cubierta.

"Muchos de los cuerpos que ven aquí no tienen familias o sus familiares no han venido a buscarlos, así que es nuestro trabajo el darles un buen cuidado", dijo Lopu, un monje vestido con togas granates.

"Diría que hemos reunido mil o más cadáveres aquí. Algunos los hallamos nosotros, otros nos fueron enviados", agregó.

Algunos tibetanos locales dijeron que no creían en la cifra oficial que estima un total de 760 muertos, diciendo que muchos habían fallecido sin ser considerados oficialmente.

Muchos más cadáveres han sido retirados por familiares, dijo Lopu.

La cifra real aún no está clara, pero el daño se concentró principalmente en Gyegu, donde vive la mayoría de los 100.000 habitantes del condado Yushu. Estimaciones de ONGs respaldan una cifra cercana a los 1.000 muertos.

Unas 243 personas aún son consideradas como desaparecidos, y más de 1.000 sufrieron heridas graves.

En comentarios traducidos al tibetano para una multitud receptiva, el primer ministro Wen prometió que los socorristas no renunciarían a la esperanza de hallar a las personas aún atrapadas bajo los escombros.

Pero las temperaturas cayeron muy por debajo del punto de congelamiento durante la noche, dejando pocas opciones para que alguien sobreviva bajo los escombros de las edificaciones colapsadas.

Muchos residentes locales heridos pasaron una gélida noche en tiendas de campaña o a la intemperie esperando por ayuda médica. Médicos abrumados dijeron que casi no han dormido durante los últimos dos días.

Algunas mujeres embarazadas fueron trasladadas a la capital provincial, Xining, a una distancia de 1.000 kilómetros, luego de que al menos dos bebés nacieron en tiendas de campañas afuera del dañado hospital de Gyegu, informó la agencia oficial de noticias Xinhua.

El presidente chino, Hu Jintao, interrumpió una cumbre en Brasil y canceló una gira prevista a Venezuela y Chile para regresar antes a China.

Las caravanas que portaban tiendas de campaña, agua, comida, frazadas y equipamiento médico seguían viajando el viernes rumbo al condado Yushu. Organizaciones de voluntarios chinos y medios estatales lanzaron campañas de recolección de fondos y vestuario.