Croacia. A pesar de dos décadas de penurias, guerra y la pérdida de mercados, Matko Jasprica ha mantenido su piscifactoría con vida en Croacia y ahora espera empezar a exportar lubina y brama a la Unión Europea.

Esto también se produce porque funcionarios e investigadores dicen que la piscicultura, conocida también como acuicultura, se convertirá en los próximos 20 años en la principal fuente de pescado para consumo humano.

Con un pequeño equipo, Jasprica dirige la granja Plankton ubicada en mar abierto a 2,4 kilómetros de la costa de Drace, la pintoresca aldea de pescadores sobre la península Peljesac en el Adriático sur. La granja no está a la vista y está protegida del viento norte por una pequeña isla.

Los peces, criados en decenas de jaulas cuadradas y redondas, pueden ser detectados sólo por las burbujas sobre la superficie marina. La granja produce alrededor de 120 toneladas al año.

"Nuestro plan era ajustar nuestros estándares y empezar a exportar a la Unión Europea, dado que la demanda del mercado local es pequeña. Debemos estar listos para cuando Croacia ingrese a la UE, no podemos vencer a los grandes productores pero podemos ser competitivos con nuevas tecnologías", dijo Jasprica.

Los expertos dicen que la demanda de mariscos aumentará cuando se incremente la población mundial y disminuyan las reservas de pescado silvestre. La UE, que produce 1,2 millones de toneladas de mariscos y consume 25 kilos por persona al año en promedio, tiene que importar un 65% de sus necesidades.

"Esperamos que la población mundial aumente a 9.000 millones en los próximos años y algunos esperan que tengamos que duplicar la producción de alimentos para el 2030", dijo Torgeir Edvardsen de la Plataforma Europea de Tecnología e Innovación de Acuicultura.

Gran parte de esta producción no puede provenir de fuentes terrestres. Tendremos que trabajar mucho más en el mar que lo que lo hemos hecho hasta ahora", dijo Edvardsen a Reuters, en las actividades suplementarias de una conferencia sobre acuicultura realizada en Croacia.

Expansión. Las piscifactorías produjeron 51,7 millones de toneladas de pescado a nivel mundial en el 2006, con un valor estimado de US$78.800 millones, según cifras de la Organización para la Alimentación y Agricultura de Naciones Unidas (FAO).

Algunos científicos dicen que la producción de pescado criado en piscifactorías ha alcanzado los 70 millones de toneladas desde entonces, acercándose a los 80 millones de toneladas de pescado capturados en el mar abierto, un máximo que no puede ser excedido debido a los restrictivos cupos para proteger a las especies.

"No hay duda, la acuicultura es el camino hacia el futuro", dijo Marshall Giles, director de acuicultura del gobierno de Nova Scotia, agregando que el pescado de piscifactorías probablemente represente un 60% de las reservas disponibles para el 2030.

Giles dijo que su gobierno apoyaba completamente la industria, que puede proporcionar empleo permanente para la población costera, gran parte de la cual depende de empleos estacionales en el turismo.
Se espera que la producción de pescado criado en piscifactorías, que ha crecido consistentemente en un 10% anual durante los últimos 20 años, llegue a casi 120 millones de toneladas para el 2002, dijo Branko Glamuzina, quien da clases de acuicultura en la Universidad de Dubrovnik.

"La acuicultura es el negocio agropecuario de más rápido crecimiento. En realidad representa el único negocio serio que puede proporcionar suficiente pescado para población en constante crecimiento", dijo Glamuzina.

Oportunidad. A pesar de la larga tradición marisquera, Croacia está atrasada en cuanto a tecnología y desarrollo necesarios para competir en el mercado europeo de pescados y mariscos con otros países mediterráneos como Italia, Grecia y España, dijo Glamuzina en cambio debería apuntar a mercados especializados, como el cultivo de ostras.

"Tenemos las granjas, pero necesitamos mejorar los estándares y necesitamos inversión", sostuvo.

Si bien Croacia tiene muchos sitios para piscifactorías potenciales, la mayoría de sus competidores desarrollados se han quedado sin espacio disponible cerca de la costa y se ven forzados a mudar sus granjas más lejos aún del litoral.

Esto implica mayores costos de transporte y jaulas pero queda como la única opción viable para productores de pescado clave, como Noruega, que representa casi la mitad del total de producción de pescado, principalmente Salmón, de Europa.

"La acuicultura definitivamente tiene que alejarse más y más de las aguas costeras protegidas debido a la necesidad de la sociedad de cuidar el turismo, los sitios protegidos y las especies", dijo Edvardsen.

La piscicultura offshore presenta nuevos desafíos tecnológicos y riesgos ambientales, y las industrias y los investigadores están analizando nuevos métodos para encararlos.

"Cuanto más te alejas de la costa, habrá más olas, más corriente, más energía. Debes contar con todo tipo de equipamiento, tienes largas distancias que recorrer, y hay que tener permisos para pescar pescado para comer", dijo Arne Fredheim del centro de investigaciones para la acuicultura CREATE con sede en Noruega.

Algunos ambientalistas advierten sobre el impacto negativo de los residuos de las piscifactorías sobre los nutrientes del lecho marino. También muestran preocupación en cuanto a la cruza de especies que se escapan con peces silvestres y al uso de grandes cantidades de pescado silvestre para alimentar al pescado criado.

La organización para la conservación EEF generalmente apoya la acuicultura como una fuente siempre creciente de pescado pero insiste en establecer estándares para minimizar el daño al medio ambiente.

"La rápida expansión de la industria de la acuicultura no se ha dado de forma inocua. Sin embargo, cuando es realizada responsablemente, el impacto de la acuicultura sobre las poblaciones de pescado silvestre, hábitats marinos y la calidad del agua es mínimo", sostuvo WWF a Reuters en un comunicado.

Dusko Zmijanjac, gerente de la piscifactoría Plankton, cree que el pescado criado en cautiverio es más seguro para consumo humano.
"El pescado de granja es más saludable que el pescado silvestre que llega a cualquier lado, incluso a zonas contaminadas. Las pruebas nunca han acusado la presencia de metales pesados en nuestro pescado", aseveró.