Los asentamientos informales que crecen en la periferia de las ciudades colombianas son claves en el aumento de la pobreza en el país y deben ser reconocidos como una manifestación de la desigualdad, indicaron este viernes varias ONG.

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebró este viernes, las organizaciones Techo, ONU-Hábitat y Hábitat para la Humanidad convocaron el foro "Hábitat y Superación de la Pobreza", que concluyó con un llamado a reconocer los asentamientos informales como la manifestación en los centros urbanos de la desigualdad.

En el encuentro, se apuntó a que la construcción de políticas públicas pensadas para la superación de la pobreza en Colombia deben considerar la experiencia de quienes habitan en esas áreas desvinculadas de la ciudad, según explicó Techo en un comunicado.

De hecho, una de las principales conclusiones fue poner a los ciudadanos al frente para "construir centros urbanos que rompan con la pobreza y la desigualdad de Latinoamérica".

Para las tres organizaciones convocantes del encuentro, los asentamientos informales "son la manifestación de la segregación que existe, entendidos como bolsones de pobreza desconectados de las ciudades", una realidad que, según ONU Hábitat, enfrentan 113 millones de personas en Latinoamérica.

"Son la ilustración de la situación de riesgo constante que enfrentan a diario millones de personas. La concentración de la vulneración de derechos que ahí se vive debiera ser nuestro foco", propuso la integrante de Techo Camila Barrios.

Pero no basta con conocer estos terrenos, sino que se debe atender a sus características principales, como "la inseguridad sobre el terreno que habitan o la falta de acceso formal a servicios públicos como paso fundamental para abrir espacios de participación".

"Si buscamos, la pobreza de este país está ubicada en la periferia de las zonas urbanas, principalmente producto de que hay una segregación socio-espacial bastante clara. Las ciudades en nuestro país están dividiendo a nuestros ciudadanos", agregó la integrante de Hábitat para la Humanidad Beatriz Pérez.

Pese a las políticas públicas que plantea el Estado colombiano, el número de personas que viven en los asentamientos informales "crecen aceleradamente", indicó el oficial de Gestión de Conocimiento de ONU-Hábitat, Roberto Lippi.

Lippi agregó que pese a que el proceso político avanza hacia la paz, las consecuencias estructurales de estos desplazamientos se amplifican en estas áreas dentro de las grandes ciudades del país.

Entre los factores que ponen riesgo la planificación urbana y favorecen estos asentamientos, se encuentran el precio del suelo y su mercantilización, coincidieron los expertos.

En Colombia, Techo trabaja desde el año 2006, tiempo en el cual ha intervenido en cinco de las principales ciudades del país: Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena.

ONU-Hábitat es el programa de la ONU para los Asentamientos Humanos, mientras Hábitat para la Humanidad Colombia pertenece a la red mundial de Hábitat para la Humanidad Internacional, y desde su llegada a Colombia, en 1994, ha beneficiado a más de 3.900 familias