Río de Janeiro. Socorristas extraían cuerpos del lodo y los escombros y buscaban sobrevivientes este jueves, luego de que un deslave arrasó con una favela en una ladera de un cerro cerca de Río de Janeiro, sepultando a decenas de residentes.

Las más fuertes lluvias registradas en la zona en más de 40 años, que comenzaron el lunes, han provocado cerca de 200 deslaves que arrasaron las casas situadas en las laderas de cerros, acabando con la vida de al menos 180 personas y dejando sin hogar a miles en la segunda ciudad más grande de Brasil.

Los equipos de búsqueda extrajeron 12 cadáveres y rescataron a 21 personas desde los escombros de casas arrasadas por un deslave ocurrido este miércoles por la noche en la ciudad de Niterói, a pocos kilómetros de Río, que sepultó a 50 casas en el barrio Morro de Bumba.

Marlene Pineiro, residente del barrio Morro de Bumba, donde tuvo lugar el deslave, dijo que escuchó un fuerte ruido cuando la tierra comenzó a moverse bajo su casa y alcanzó a saltar por una ventana antes de que se derrumbara completamente.

"Corrimos y todo comenzó a caer (...) la cocina, el cuarto de mi hermano, la sala de estar", afirmó.

"Pero en el otro cuarto paró, así es que cuando eso sucedió abrimos la venta (...) saltamos hacia los árboles y corrimos lejos", agregó.

El deslave arrasó con todo indicio de casas, iglesias y tiendas a su paso, dejando escombros y una franja de tierra negra en medio de la selva tropical.

La tierra arrastrada formó un montículo de la altura de un edificio de dos pisos en la base de la ladera. La favela había sido previamente un vertedero, lo que hizo que el barrio fuera más vulnerable a un deslave y resaltando las precarias condiciones habitacionales de más de un millón de personas en Río. Socorristas dijeron que había pocas posibilidades de encontrar más sobrevivientes debido a la falta de bolsones de aire en el barro.

"Esto ha sido un caos total durante los últimos tres días, nunca he visto nada como esto", dijo el piloto de helicóptero Marcos Goncalves Maia.

Varios medios locales, algunos de ellos citando a la agencia de Defensa Civil de Río de Janeiro, dijeron que 200 personas se encontraban sepultadas en ese lugar como consecuencia del deslave.

El vicegobernador del estado de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, declaró que alrededor de 200 personas vivían en Morro de Bumba, pero que no había forma de saber cuántos más había ahí cuando ocurrió el deslave.

"No sé qué hacer, quiero ayudar pero no sé ni dónde comenzar. Mis primos están encerrados ahí, la agonía es enorme", dijo Gisele Pimenta, un residente de Morro de Bumba de 30 años, en entrevista con la red Globo de noticias.

Ayuda federal. El Gobierno federal de Brasil anunció el jueves un fondo de emergencia de 200 millones de reales (113 millones de dólares) para ayudar al estado de Río de Janeiro a lidiar con el desastre, que paralizó a la ciudad el lunes y el martes debido a la inundación de sus viaductos.

Las autoridades afirman que al menos 24.000 personas han quedado a la intemperie y que miles de viviendas corren aún riesgo de derrumbe.

El desastre causado por las lluvias ha renovado la atención sobre la pobre infraestructura de Río y la caótica presencia de favelas por toda la ciudad, que se prepara para ser sede del Mundial de Fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

"Este no es el momento para cuestionar por qué se permiten estás construcciones, es momento de ser solidarios", dijo el gobernador de Río, Sergio Cabral, mientras inspeccionaba la zona de desastre.

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, dijo que la ciudad priorizaría la búsqueda de aquellos atrapados bajo el barro y los escombros, informó la red brasileña Globo, incluso si eso significa tener que desviar recursos de la reparación de caminos y mejorar el tránsito en la ciudad.

Niterói hasta ahora ha sido el área más afectada, con al menos 105 muertos, afirmó el Cuerpo de Bomberos, mientras que en Río de Janeiro informaron de 57 fallecidos.

Paes pidió a los residentes quedarse en sus casas por tercer día consecutivo o al menos evitar desplazarse al centro de la ciudad, debido a que los pronósticos meteorológicos anticipan que las lluvias continuarán hasta el fin de semana.

Este jueves el tránsito fluía en la mayor parte de la ciudad, a diferencia de lo que ocurrió dos días antes, cuando las lluvias convirtieron a los viaductos en lagos, dejaron a los conductores varados en sus autos, y obligaron a otros a caminar kilómetros hasta sus casas por calles anegadas.