La Fiscalía antiterrorista francesa investiga el asesinato de dos mujeres en la principal estación de trenes de Marsella. Según el canal BFMTV, una de las víctimas fue degollada y la otra, apuñalada en la parada de Saint-Charles este domingo (1.10.2017). El atacante, un hombre de aproximadamente 30 años, fue abatido por militares del dispositivo antiterrorista Sentinelle. "Se ha abierto una investigación para conocer la identidad del individuo. Este acto puede ser de naturaleza terrorista, pero a esta hora no lo podemos afirmar", dijo el ministro francés de Interior, Gérard Collomb, que se desplazó a Marsella para seguir de cerca las operaciones.

"Lo que ha extrañado, por lo que hemos visto en las imágenes de vídeo, es que la persona ataca a una primera persona y después regresa a la misma zona y mata a una segunda". De acuerdo con testimonios difundidos por la emisora pública France Bleu Provence, el agresor habría gritado "Allahu akbar" ("Alá es el más grande") al perpetrar el ataque y ser abatido. Fuentes judiciales confirmaron que las autoridades van a investigar indicios de "asesinato con objetivo terrorista", "tentativa de asesinato" contra las fuerzas del orden "con objetivo terrorista" y asociación criminal también con fines terroristas.

De momento, la acción no ha sido reivindicada por ninguna organización terrorista. La Fiscalía indicó que ha encomendado la investigación a la Policía Judicial (DCPJ) y la Dirección General de Seguridad Interior (servicios secretos franceses, DGSI). En un mensaje en la red social Twitter, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se mostró "profundamente indignado por este acto bárbaro" y mandó un mensaje de apoyo tanto a las familias de las víctimas como a los militares de Sentinelle y a la policía. Desde la oposición, la líder del ultraderechista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, criticó "la impotencia política" del Gobierno de Macron contra el terrorismo y pidió que ataques como los yihadistas se traten "como un acto de guerra" y no como un "acto de delincuencia".

El jefe de filas de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, se mostró apenado por "las indefensas víctimas" de esta acción y reprobó los "motivos repugnantes" del "asesino". El ataque se produce justo cuando el Parlamento francés debate incorporar en la legislación ordinaria varias medidas excepcionales que ahora están contempladas en el estado de emergencia, como el cierre de los centros religiosos en los que se profieran discursos que hagan apología de la violencia y la facilitación de registros administrativos a sospechosos de terrorismo.