Kyustendil, Bulgaria. Bulgaria y Rumania esperaban que subir los impuestos a los cigarrillos fuera una fácil manera para recaudar dinero e impulsar sus economías en problemas, pero las medidas están haciendo que los fumadores recurran al creciente mercado negro.

Pandillas criminales y empobrecidas comunidades de gitanos junto a las fronteras de países donde los precios son más bajos - Serbia, Macedonia, Moldavia y Ucrania - se han volcado al contrabando, afectando las ganancias de los mayores impuestos al consumo.

Bulgaria incrementó los impuestos casi en un 50% este año y reforzó los controles aduaneros y revisiones policiales en comercios y mercados. No obstante, los datos de la oficina de aduanas muestran que la recaudación impositiva proveniente de las ventas de cigarrillos ha caído casi un tercio en lo que va del 2010.

"El Gobierno ha creado algo único. Ahora realmente tenemos toda una industria dedicada a un gran grupo de personas", dijo Tihomir Bezlov del grupo de expertos anti-corrupción Centro de Estudios para la Democracia.

Bulgaria y Rumania, los dos países más pobres de la Unión Europea, están luchando para recuperarse de las profundas recesiones y sus deficitarios Gobiernos tienen un poderoso incentivo para dejar que sus poblaciones sigan fumando en el futuro inmediato.

Bulgaria revirtió en junio una veda nacional a fumar en todos los cafés y restaurantes, que según analistas se debió a presiones de los productores, importadores y distribuidores de cigarrillos y a la necesidad de vender tabaco a medida mientras cae la recaudación pública.

Sólo Kyustendil, una ciudad de 70.000 habitantes, mantuvo la veda a partir del 1 de julio y el descontento es palpable, frustrando a jóvenes y preocupando a empleados de bares y propietarios de clubes por llegar a fin de mes. Pocos creen que la veda sobreviva al invierno boreal.

"Este es un sin sentido total, dado que un 90% de la gente fuma", dijo Kyril Mirchev, de 22 años, enfurecido porque no puede fumar mientras juega al billar. Bailar, también, no es lo mismo sin un cigarrillo, de modo que las discotecas están desiertas.

Los impuestos a los cigarrillos son una fuente importante de ingreso y el año pasado representaron aproximadamente un 10% de la recaudación de Bulgaria, o 1.770 millones de levs (US$1.150 millones).

Bulgaria es el miembro más adicto al cigarrillo de la Unión Europea, junto con Grecia, donde los fumadores representan un 40% de la población, según un reciente sondeo de Eurobarometer. Casi un tercio de los 22 millones de habitantes de la vecina Rumania fuma.

"La fuerte alza de impuestos escandalizó a consumidores e incrementó la demanda de cigarrillos baratos. Vemos marcas que nunca hemos visto antes", dice Ivan Bilarev, director general de la firma de control estatal Bulgartabak, con una participación en el mercado del 38 por ciento.

Los cigarrillos en Bulgaria y Rumania cuestan entre 2 y 2,50 euros (entre 2,50 y 3,20 dólares) por paquete, un precio significativamente más bajo que en muchas otras naciones de la UE, pero que de todos modos elevado para los consumidores dados sus bajos ingresos.

Un paquete de cigarrillos en el mercado negro, no obstante, cuesta entre 1 y 1,75 euros.

Pérdidas superan las ganancias. Bilarev dice que el contrabando ha perjudicado las ventas de Bulgartabak y algunos analistas dicen que una veda total al tabaco reducirá aún más el precio de la compañía en una posible privatización.

Bulgaria lucha por combatir el creciente mercado negro que alcanza el 30 por ciento del total de ventas de cigarrillos y este año podría representar ganancias perdidas por 500 millones de levs. Con todo esto, las pérdidas totales por contrabando probablemente superen las ganancias impositivas, dijo Bezlov en el Centro de Estudios para la Democracia.

Si bien el Gobierno esperaba una mayor recaudación impositiva en el 2010, ya estimó que volverá al mismo nivel de la del año pasado. "Sin embargo, esto (también) parece improbable en este momento", añadió Bezlov.

Rumania, que está tratando de mantener en curso un acuerdo de rescate financiero de US$20.000 millones del Fondo Monetario Internacional, tiene un problema similar, después de casi duplicar los precios de los cigarrillos en el 2009 para luego subir el impuesto al valor agregado.

Los tres principales productores de cigarrillos de Rumania - unidades de British American Tobacco, Japan Tobacco International y Philip Morris- aportaron en el 2009 casi 2.000 millones de euros al presupuesto nacional en impuestos, o poco menos de 2% del PIB.

Las firmas estiman que un tercio de los cigarrillos en Rumania son contrabandeados y dicen que esto podría costarle al Estado más de 1.000 millones de euros.