“Desde que comencé a hablar al menos se ha producido un homicidio doloso (en América Latina) y cuando acabe se habrán producido entre ocho y diez”. La afirmación fue hecha por Adam Blackwell, director de la Secretaría de Seguridad Multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA), durante la cumbre que el organismo multilateral celebró a comienzos de semana en El Salvador, para analizar la grave situación de inseguridad por la que atraviesa Centroamérica y se basa en los resultados de un estudio realizado por su propio despacho.

De acuerdo al informe, mientras en el mundo se producen ocho muertes violentas por cada 100.000 habitantes, en América Latina esa tasa casi se duplica, con 14,9 casos. Sin embargo, este fenómeno no tiene la misma magnitud en todas las subregiones. “No podemos decir que están todos los países en la misma situación. Hay un grupo de países que tienen más dificultades que otros, pero eso no significa que en otros países no hayan crímenes ni delitos”, aseguró el secretario general del organismo, José Miguel Insulza.

No cabe la menor duda de que la proliferación del narcotráfico en Centroamérica, y la violencia ligada a este fenómeno, ha sido una de las principales causas para que la región aparezca en esa vergonzosa posición. No en vano, desde que el gobierno de Felipe Calderón decidiera emprender una guerra frontal contra ese fenómeno, en México han muerto más de 40.000 personas.

En Guatemala, la consolidación de la estructura del crimen organizado ha ido de la mano con el aumento de la tasa anual de víctimas mortales, pasando de 2.200 en 2002 a 6.600 homicidios en 2010.

Sin embargo, de acuerdo al estudio la región andina continúe siendo la más violenta de todas con un tasa es de 32,9 homicidios por cada 100 mil habitantes. Es por eso que no es sorprendente que, según un informe del Instituto Internacional de Investigación sobre La Paz de Estocolmo (Sipri por sus siglas en inglés), Suramérica sea la región del mundo en donde más crece el gasto militar.

En 2010, los países del continente gastaron US$63.300 millones en armas, es decir, 5,8% por encima del año anterior. Un hecho impulsado por Brasil, Perú, Paraguay, Ecuador y Colombia.

Esta problemática llevó a que en la misma cumbre de El Salvador, los estados parte de la OEA resolvieran diseñar un plan de acción para combatir la violencia en el continente y fomentar medidas que aborden el tratamiento de las causas que generan la criminalidad.

“Todo eso tiene que ser integrado para que no solo ganemos las batallas, sino para que algún día le ganemos la guerra a los narcotraficantes y a la delincuencia organizada”, sentenció el presidente de Guatemala, Álvaro Colom al concluir el encuentro.