Santiago. El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, hizo un mea culpa por la "crispación" que afecta a la iglesia chilena, ante el escándalo por abusos sexuales que ha impactado al país conservador de mayoría católica.

Ezzati, quien tiene pendiente un interrogatorio en calidad de imputado por el eventual encubrimiento de casos de abusos sexuales por parte de miembros del clero, admitió que la iglesia católica enfrenta un "contexto absolutamente inédito", luego de la remoción de obispos y llamados del Papa Francisco.

"Los términos que describen este contexto son muy conocidos: dolor, vergüenza, rabia, indignación, crispación", dijo Ezzati esta semana en un evento eclesiástico.

"Vivimos crispación en el ámbito nacional y la Iglesia, nosotros, la Iglesia, hemos contribuido a esta crispación con nuestros problemas y con nuestros delitos", agregó.

Una fiscalía tenía planeado interrogar el 21 de agosto a Ezzati como implicado en uno de varios casos que involucran a una decena de sacerdotes de Rancagua, una ciudad al sur de la capital.

"Vivimos crispación en el ámbito nacional y la Iglesia, nosotros, la Iglesia, hemos contribuido a esta crispación con nuestros problemas y con nuestros delitos", agregó el arzobispo.

Pero la diligencia fue aplazada a petición de un abogado del arzobispo, quien ha negado su participación como encubridor u obstructor de la justicia en la investigación.

"Ha sido noticia (...) que un exnuncio pide la renuncia del Papa. No es difícil encontrar hermanos en la fe, sacerdotes, laicos que abiertamente denuncian a sus obispos, a sus hermanos sacerdotes", dijo Ezzati.

"Obispos acusados de encubrimientos, de delitos, laicos que se autoproclaman Iglesia y que dicen no tener necesidad de pastores. Sin duda alguna todos estos elementos nos hacen ver que necesitamos de un tiempo y de la sabiduría del espíritu para discernir y saber distinguir", agregó.

Denuncias contra diversos miembros de la iglesia católica llevaron el Papa a abrir una investigación en el país sudamericano, lo que ha generado la salida de obispos y otros sacerdotes acusados de perpetrar o encubrir abusos a menores.

La crisis de la iglesia en Chile se agravó tras un escándalo en torno al caso del sacerdote Fernando Karadima, quien fue declarado culpable en una investigación del Vaticano en 2011 por abusar de niños en Santiago durante las décadas de 1970 y 1980.

De acuerdo a datos de la fiscalía nacional, hay 38 casos vigentes de delitos cometidos por clérigos y laicos contra menores, adolescentes y adultos. En total, son 73 personas investigadas y 104 víctimas, la mayoría de ellas menores al momento de los hechos.