Lima. A 53 ascendió el número de muertos por la caída este martes de un autobús a un acantilado próximo al mar en la provincia peruana de Huaral, luego de que autoridades peruanas confirmaran este jueves el hallazgo de dos cuerpos más.

Los cuerpos fueron localizados desde un helicóptero que sobrevolaba la zona, los cuales se encontraban cerca uno del otro en el acantilado donde cayó el autobús interprovincial, según expresó el Jefe de la Región Policial de Lima, coronel Víctor Rucoba.

Una de las víctimas fue identificada como Indira Díaz (22), declarada desaparecidas por sus padres, quien había subido al autobús en Huacho con destino a Lima, ciudades distantes por 150 kilómetros.

El otro cuerpo, perteneciente también a una mujer adulta, aún se mantiene en calidad de desconocido.

La dificultad para establecer cifras obedece a la informalidad con que operan empresas como la San Martín de Porres, dueña del autobús accidentado, que suelen recoger pasajeros por el camino.

Otras seis personas resultaron heridas, de las que cinco son de consideración y están internadas en un hospital de la ciudad de Callao, aledaña a Lima, donde llegaron en helicóptero.

El único fuera de peligro es un hombre de 24 años que saltó por una ventana cuando comenzó la caída y sufrió la fractura de un brazo y escoriaciones. El joven fue hallado por los rescatistas un poco confundido pero en buenas condiciones.

Más de 200 trabajadores de la Policía, el Ejército y la Marina participaron en las operaciones de rescate. Algunos socorristas tuvieron que bajar hasta el autobús con la ayuda de un helicóptero y otros a pie con la ayuda de cuerdas.

Dino Escudero, jefe de la policía de tránsito, dijo a periodistas que se estaba trayendo una grúa para recuperar el autobús. Otros funcionarios dijeron que se haría una inspección para ver si hay alguien más aplastado dentro del vehículo. "Afortunadamente no habrá otros cuerpos", dijo el comandante de la Policía, Victor Rucoba.

El accidente que enlutó al Perú al comenzar 2018 se produjo en el sector de Pasamayo, unos 75 kilómetros al norte de Lima, en un sitio conocido como "curva del diablo" por lo sinuoso y difícil del trazo de la carretera.

Según las investigaciones, un conductor de camión perdió el control del vehículo por problemas en las llantas, se salió de su carril e impactó al autobús, que rodó cuesta abajo unos 100 metros por el acantilado. 

Los GPS de los vehículos señalan que ambos iban a exceso de velocidad, según el ministro de Transporte, Bruno Giuffra.

 

El presidente Pedro Pablo Kuczynski informó que dio instrucciones para que se amplíe una carretera vecina y se elimine para siempre el cruce por Pasamayo, reservado para el transporte público y de carga y resistido desde siempre por su peligrosidad.

Este miércoles, en medio de la consternación, se produjo un nuevo accidente en la zona, cuando chocaron frontalmente un camión y un autobús y murieron el chofer de éste último y su ayudante.

El Congreso citó a Giuffra para que explique por qué se sigue usando esa vía y por qué se mantiene la informalidad en el servicio de transporte.

Más de 2.600 personas murieron en accidentes de tránsito en Perú en 2016, según las últimas cifras oficiales disponibles.

*Con información de Deutsche Welle y Xinhua