Un coche bomba estalló el domingo en el distrito residencial de la segunda ciudad más grande de Siria, Aleppo, un día después de que un doble atentado matara a 27 personas en Damasco.

La agencia estatal de noticias, SANA, dijo que el ataque de "terroristas" dejó dos muertos y 30 heridos. Activistas de oposición dijeron que hubo tres muertos en la explosión, ocurrida cerca de una oficina de Seguridad Política y una iglesia.

El canal semioficial de noticias al-Ikhbariya dijo que las fuerzas de seguridad fueron alertadas sobre el estallido de una bomba y estaban desplazando a los residentes del área cuando se produjo el incidente. Sostuvo que un auto iba cargado con 200 kilos de explosivos.

Imágenes en el sitio electrónico de SANA mostraban edificios con muros abiertos por la explosión y trabajadores de emergencia cerca de pilas de mampostería dañada y cráteres dejados por la bomba. La televisión siria mostró al menos una esquina del lugar cubierta en sangre.

El activista local Mohammed Halabi dijo que al menos 15 ambulancias y carros de seguridad se presentaron en el área después del estallido.

"La explosión fue extremadamente ruidosa e incluso remeció las zonas cercanas", dijo Halabi, hablando por teléfono desde Aleppo.

Ningún grupo se adjudicó la responsabilidad del ataque y un activista de Aleppo del grupo opositor local Consejo Revolucionario dijo que el Gobierno estaba detrás del ataque.

"Quieren hacer parecer que nuestro levantamiento es una operación terrorista ante los ojos del resto del mundo, pero no lo es", dijo el activista, llamado Marwan, quien habló con Reuters por teléfono.

Enfrentamientos y redadas en toda Siria. En tanto, la oposición siria reportó fuertes redadas de fuerzas de seguridad y enfrentamientos con rebeldes en las provincias norteñas y sureñas del país, además de los suburbios de Damasco.

Un francotirador mató a tiros a un hombre en la sureña Derá, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, y fuerzas de seguridad causaron la muerte de tres personas durante redadas en un poblado en la norteña Idlib, entre las que había un niño de 14 años.

En la capital, mientras las multitudes se reunían para recordar a las víctimas de los ataques con coches bomba del sábado, activistas dijeron que las fuerzas de seguridad golpearon y detuvieron personas durante una marcha de oposición de más de 200 personas cuando los manifestantes empezaron a gritar "el pueblo quiere derrocar al régimen".

La frase se ha repetido en la ola de levantamientos árabes que comenzaron el año pasado y han depuesto a los gobernantes autocráticos de Túnez, Egipto, Libia y Yemen.

"Caminaban a través de un área del centro en Damasco, cerca de (la agencia estatal de noticias) SANA. Al inicio gritaban consignas contra la violencia y la policía no hizo nada, pero apenas empezaron a pedir un cambio en el régimen, la policía llegó y comenzó a golpear a las personas con bastones", dijo Rami Abdelrahman, del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

La protesta, que llamaba a una resistencia no violenta al Gobierno, estaba encabezada por líderes de oposición que las autoridades toleraban anteriormente por sus llamados al diálogo y rechazo a la intervención extranjera.

Activistas dijeron que la marcha pretendía conmemorar las raíces pacíficas del levantamiento en Siria, que se ha visto sobrepasado por una creciente insurgencia armada contra las fuerzas de seguridad del Estado.

Las fuerzas de seguridad arrestaron a Mohammed Sayyed Rassas, un líder del Organismo Nacional de Coordinación para un Cambio Democrático (NCB por su sigla original), un grupo opositor que visitó China y Rusia en un intento por promover el diálogo entre Assad y la oposición.

La mayoría de los grupos de oposición rechazaron el NCB por su insistencia en la no violencia y postura contra la intervención extranjera, argumentando que la feroz represión gubernamental ha hecho inevitable que el levantamiento recurra a las armas.

Las fuerzas gubernamentales sirias atacaron asimismo un bastión rebelde en la central ciudad de Homs y asediaron sectores controlados por opositores en la norteña Idlib.