La Paz. La mayor cantidad de pacientes se presenta en las colonias (pequeños poblados rurales) donde el índice de personas con tuberculosis llega incluso a seis por cada diez.

“Carrasco está con 3, Entre Ríos con 5, Villamontes con 2,5, San Lorenzo con 6,5, estas tasas varían de acuerdo con el número de pacientes (que se detecte con el mal) y como municipio llegamos a tres, lo que significa que es muy alto”, explica la responsable de Salud Pública del hospital, Adela Limachi, al referirse a algunas comunidades específicas.

En esta provincia existen 15 establecimientos sanitarios de referencia para las tasas de incidencia de la enfermedad. Uno de los casos llamativos es el área urbana de Caranavi donde cuatro de cada diez personas sufren el mal.

Actualmente se atienden a 70 personas con tuberculosis, 40 viven en el área urbana y 30 en las colonias. La provincia Caranavi está compuesta por 24 cantones y tiene 56.265 habitantes, su principal eje económico está basado en la agricultura.

Según datos difundidos por el Servicio Departamental de Salud (Sedes) al 2010 el 60% de los casos de tuberculosis en el departamento de La Paz se encuentra en la región de los Yungas. Las zonas consideradas “de mayor riesgo” son Caranavi, Tipuani, Palos Blancos y Guanay y aquellos donde existen problemas transmisibles son Chulumani, Irupana y Yanacachi.

Causas. Pamela tiene 23 años, su cuerpo es muy delgado se asemeja al de una niña de 12 años, hace un par de meses se enteró que tenía tuberculosis. “Lo que pasa es que casi no comía y la verdad es que no me daba hambre, así que me pasaba todo el día trabajando y no me importa si comía o no”, relata la joven que actualmente vive en Caranavi.

Uno de los problemas más frecuentes en esta provincia es la mala alimentación, lo que provoca que la gente sea más vulnerable a adquirir el mal, señala Rodania Gómez, responsable del programa de Tuberculosis del hospital de Caranavi.

“En este municipio no hay una buena alimentación. Si (los campesinos) tienen que ir a su cocal en la mañana se cocinan arroz, plátano y su charque o pollo, eso es todo”, afirma la enfermera. Los colonos van a sus chacras a las 5.00 y retornan al finalizar la tarde.

Problemas. Pamela acude diariamente al hospital para recibir su tratamiento, debe ir de lunes a sábado para tomar las píldoras y afirma que “la verdad es que es muy difícil acostumbrarse, al principio me daba asco, me provocaba nauseas, dolor de cabeza, pero poco a poco me acostumbré y ahora me siento mucho mejor”. Pero no todos los pacientes concluyen el tratamiento, muchos dejan la terapia al cabo de unos meses.

“Al iniciar el tratamiento, el hospital les explica la importancia de darle continuidad, pero una vez que se sienten sanos o piensan que están sanos lo dejan a medias y se convierten en un foco de contagio”, expresa Gómez, quien indica que un enfermo con tuberculosis puede llegar a contagiar de diez a doce personas.

En los casos de personas que tienen el mal y que viven en el área urbana, la encargada del programa u otro personal del hospital van en busca del enfermo para pedirle que continúe el tratamiento.

Sin embargo, eso no ocurre en todos los casos, principalmente en las colonias, porque no hay personal suficiente para atender el programa, donde sólo trabaja la licenciada en enfermería Rodania Gómez, a quien le paga el municipio.

Otra de las dificultades en el trabajo del personal y del propio enfermo es el difícil acceso a esas zonas.

“Necesitamos apoyo, necesitamos personal, quisiéramos solicitar o pedir a las autoridades reforzar este programa, ya sea con el POA municipal o en el ministerio de Salud”, clama Limachi, quien muchas veces trabaja de lleno en este programa debido a la cantidad de gente que tiene el mal. Por el momento no hay ningún funcionario del Sedes (La Paz).

Apoyo de personal y alimenticio. La responsable de Salud Pública de Caranavi, Adela Limachi, afirma que para encarar de manera efectiva a la tuberculosis en esta región es necesario que además de proporcionar el tratamiento, se debe brindar algún tipo de suplemento vitamínico o alimentos para mejorar su nutrición.

La responsable de Programas del municipio, Elsa Díaz, sostuvo que también es importante contar con personal de laboratorio específicamente para el control de la tuberculosis. Anteriormente, el Fondo Global financiaba este personal.