Bagdad. Las frecuentes tormentas de arena y escasas lluvias están socavando los esfuerzos de Irak por revivir un sector agrario golpeado por décadas de guerra, sanciones y aislamiento.

La producción de trigo y arroz ha sufrido producto de una severa sequía en los últimos dos años, debido en parte al aumento de temperatura, junto a la escasez de agua en los ríos Tigris y Eufrates.

La Unidad de Interagencias de Información y Análisis de la ONU (IAU por su sigla en inglés) dice que el nivel de agua en los dos ríos -las principales fuentes de agua de Irak- han caído a menos de un tercio del caudal normal.

"La tendencia de precipitaciones en general está continuamente en descenso. Lo mismo para la temperatura (...) uno puede ver que hay un ascenso", dijo el viceministro de medio ambiente Kamal Hussein Latif.

Granjeros como Akram Mousa ahora se enfrentan al problema de lograr que su tierra siga siendo cultivable en el otrora fértil país bañado por los ríos que nutrían a las antiguas civilizaciones de la Mesopotamia.

"El aumento de temperatura ha deformado nuestros cultivos. O no crecen adecuadamente o se marchitan. Me ha hecho abandonar la mitad de mis granjas", dijo el hombre de 65 años, que tiene siete granjas de tomate, pepino y melón en Zubair, en la sureña provincia de Basora.

La agricultura es una de las mayores fuentes de empleo de Irak, pero contribuye con menos de 3% a los ingresos del estado y recibe poca inversión en comparación con el sector petrolero, la fuente de 95% de los ingresos.

Irak se encuentra entre los 10 más grandes importadores de trigo y arroz, comprado mayormente para un enorme programa público de raciones de alimento.

A medida que las temperaturas siguen subiendo y los niveles del agua bajan, la desertificación se traga la tierra de labranza y afecta el rendimiento de los cultivos.

Mousa dijo que el terreno fértil en la región donde él cultiva se redujo considerablemente en los 35 años que lleva trabajando la tierra.

En octubre, la IAU informó sobre una disminución en la superficie cultivada de casi un 40% de la tierra de labranza, especialmente en el norte, entre 2007 y 2009.

Sin embargo, lluvias algo mejores ayudaron a Irak a producir 1,7 millones de toneladas de trigo en 2009/10, un aumento respecto de las 1,25 millones de la temporada anterior, según el ministerio de agricultura. La producción en los tres años anteriores promedió los 2,4 millones de toneladas.

Los aproximadamente 30 millones de habitantes de Irak consumen unas 4,5 millones de toneladas de trigo al año, en mayor parte importado.

Azote de la arena. La desertificación y la erosión del suelo, en parte debido al cambio climático y en parte a la mala gestión, son vistas como las responsables de las tormentas de arena que se han multiplicado en los últimos años, perturbando la vida en Bagdad y presentando riesgos para la salud de 7 millones de personas.

Los vientos llevan arena hacia la capital, mayormente desde los desiertos del oeste y el norte, dijo Amer Shaker Hammadi, vicedirector de un comité del ministerio de agricultura dedicado a combatir la desertificación.

Bagdad soportó 122 tormentas de arena en el 2008 y 82 en el 2009, un aumento desde las tres o cuatro al año registradas en la década de 1970, explicó Latif.

En esa época, las asfixiantes tormentas no duraban más de 12 horas. Ahora pueden envolver una ciudad por hasta 36 horas.

Gracias a sus ríos, Irak es uno de los únicos dos países árabes que pasarían la prueba de escasez de agua de 1.000 metros cúbicos por persona en un lapso de cinco años, según un informe de este mes del Foro Arabe para el Medio Ambiente y Desarrollo.

Ese pronóstico, no obstante, no asume desajustes en los caudales fluviales de los vecinos de Irak río arriba, Siria y Turquía.

La tensión por el agua ha salido a la superficie, e Irak acusa a Turquía, y en un menor grado a Siria, de restringir los caudales del Eufrates con represas hidroeléctricas y esquemas de irrigación.

Irak exhortó a Turquía que libere más agua, diciendo que están en juego la tierra de labranza y las reservas de agua potable del país.

"El cambio climático, el cambio en las temperaturas y la sequía, han hecho que los países río arriba dependan de irrigar sus tierras con agua de río. En consecuencia, esto ha afectado lo que Irak recibe del Tigris y el Eufrates," dijo Ali Hashim, director general de la comisión estatal que opera proyectos de agua y desagüe.

De acuerdo a la IAU, el 92% del total de agua dulce es utilizada para riego y producción de alimentos.

El Ministerio de Agricultura ha preparado un plan de US$70 millones, aprobado por el primer ministro Nuri al-Maliki, para mejorar la irrigación de 800.000 hectáreas de tierra de cultivo de trigo.

Combatir y adaptarse al cambio climático requiere de esfuerzos de una diferente magnitud. Pero Irak, acuciado por la inseguridad, los cortes en el suministro de energía y muchos otros problemas, aún no ha enfrentado el problema de forma coherente.

Mientras tanto, algunos granjeros se están adaptando por su cuenta.

Hamza Attiya, de 45 años, dijo haber cambiado a cultivos que requieren de menos agua en su granja en al-Meshkhab, al sur de Najaf.

"He sembrado arvejas indias en lugar de arroz ya que no necesita tanta agua. No percibimos grandes ingresos con el arroz este año, solo lo suficiente para nuestra comida cotidiana", dijo el granjero.