Santiago. El ministerio de Relaciones Exteriores, instruyó al embajador de Chile en Venezuela, Claudio Herrera, para que ayude a la familia de Sergio Santamaría Serrano, quien fue secuestrado hace cuatro días en la ciudad venezolana de Ojeda, según publica El Universal.

"De inmediato se instruyó al embajador de Chile en Venezuela para que asista a la familia", informó en rueda de prensa el subsecretario de la cancillería, Fernando Schmidt. Asimismo, indicó que a un funcionario de la embajada en Caracas se le ordenó a que se traslade de inmediato a Maracaibo, capital del estado de Zulia "con el fin de apoyar en todo lo que sea necesario a esta familia necesitada", informó la agencia EFE.

 En relación al secuestro del joven, Schmidt declaró que “se trataría de un tema estrictamente policial. Por lo que la misma policía venezolana y la familia, han solicitado muchísima prudencia a fin de no entorpecer la investigación”.

Víctor Santamaría fue secuestrado el pasado 27 de marzo desde su negocio en la localidad de Ciudad Ojeda, en Venezuela, por una banda de sujetos armados quienes lo sacaron a la fuerza de la librería que atendía, subiéndolo a un auto y desapareciendo del lugar. Desde el día de su captura que sus familiares no saben nada de él.

Según su padre, los captores le estaban esperando, le apuntaron con armas de fuego, le colocaron unas esposas plásticas y le subieron a un automóvil.

Sin contacto. La familia del empresario espera ser contactada por los delincuentes, reseña la prensa venezolana. "Nada se sabe de Sergio", reseña El Regional del Zulia, diario que se edita en Ciudad Ojeda.

"Estamos preocupados por su salud, pedimos a quienes lo tengan que por favor se comuniquen con nosotros, no sabemos nada de él, pues necesitamos que nos llamen, él es un hombre muy bueno y ojalá que con la ayuda de Dios, pronto regrese a casa", publica dicho medio.

Los motivos del secuestro. Según Jesús Santamaría, hermano de Sergio, señala que las razones de por qué  los delincuentes eligieron a esta familia se debe a que viven en una "zona petrolera, por lo que se maneja mucho dinero, hay contratistas, empresas grandes, entonces la papelería que consumen esas firmas se las vendemos nosotros.  Se puede ver que a uno le ha ido bien y se puede dar ciertos privilegios", indica Jesús al diario chileno La Tercera.