Montevideo. Entre 16 mil y 20 mil niños, niñas o adolescentes trabajan con la basura. Un estudio del Ministerio de Desarrollo Social de Uuruguay (Mides) indica que estos menores están involucrados de una u otra forma con las tareas de recolección y clasificación.

Esto implica tareas que pueden ser en los carros recolectando o en los hogares clasificando.

Los datos fueron revelados este viernes en el lanzamiento del libro "Trabajo Infantil en el Uruguay: la paradoja de la sobrevivencia en la basura" y tuvo una doble lectura por parte de los investigadores: explicaron que es una cifra que impacta pero que es un número que con coordinación de esfuerzos y una buena estrategia de políticas sociales, se puede revertir.

La coordinación de políticas y la necesidad de asignación de recursos humanos y económicos fueron los puntos coincidentes entre autoridades públicas y empresarios que participaron del lanzamiento, reporta El Observador.

El estudio que origina este libro es considerado una herramienta cualitativa importante para la concientización y para el trabajo a futuro, porque más allá de las cifras se exponen casos reales y "se le ponen caras a los números", como dijo la intendenta de Montevideo, Ana Olivera.

La jefa comunal fue una de las encargadas de presentar el libro y quien coincidió en los conceptos con la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli y el director de relaciones institucionales de Teléfonica, José Pedro Derrégibus.

El Programa Proniño de Telefónica de prevención y erradicación del Trabajo Infantil, en realización coordinada entre Gurises Unidos y el Centro de Informaciones y Estudios del Uruguay (CIESU), fueron los encargados de llevar adelante el estudio y la publicación.

Investigación. La realidad que plasma el libro parte de una investigación cualitativa realizada a 15 familias de los asentamientos Malvín Norte.

"No hay que perder de vista la gravedad de las cosas. El trabajo de niños, niñas y adolescentes constituye la vulneración de los derechos. El estudio implica lo visible y lo invisible de esta realidad. Lo visible es el carro que anda por las calles, pero lo que no se ve es el niño o adolescente que trabaja clasificando en la casa. En definitiva, el niño vive y trabaja en la basura", dijo la coordinadora del Programa Proniño por Gurises Unidos, Cecilia Menoni.

El análisis de esta temática tiene múltiples dimensiones que deben ser analizadas en profundidad, una de las cuales es la inservión en la educación formal.

El estudio concluyó que "en el trabajo socio-educativo con niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil en la recolección y clasificación, una de las mayores dificultades" encontradas es la integración al sistema educativo formal.

"La asistencia irregular y la calidad de los aprendizajes que estos niños efectivamente adquieren son ejes en los cuales" se debe "continuar reflexionando desde múltiples ámbitos de la sociedad", añade el libro.

Asimismo, indica que la situación actual de la educación formar y la exclusión social que caracteriza a las familias que trabajan en la recolección y clasificación, hace difícil el sostén de las propuestas educativas.

La problemática se arrastra hacia el futuro, pues para los adultos también es dificultoso insertarse en un mundo laboral formal. Si bien tienen hábitos de trabajo de extensas jornadas –revela el estudio- no es fácil la adaptación a espacios formales o a relaciones de dependencia.

"El bajo nivel educativo, sumado a los procesos de exclusión social, comprometen sus posibilidades laborales en otros escenarios", se manifiesta en la última sección del trabajo.

La coordinación de políticas que sugiere el estudio es en aspectos como limpieza, medio ambiente, educación, vivienda y trabajo.