Concepción. Fuertes lluvias azotaban este miércoles las zonas del centro sur de Chile que fueron afectadas por el terremoto de febrero y posteriores tsunamis, empeorando la situación de miles de damnificados que aún permanecen en carpas y viviendas provisionales.

Pobladores de las regiones más golpeadas se quejan de que luego de dos meses del desastre natural, todavía no hayan recibido una solución definitiva por parte de las autoridades.

Bajo un cielo encapotado, unas 150 familias que formaron un enclave en un cerro en la sureña comuna de Coronel vieron inundarse sus improvisadas viviendas que construyeron con palos, madera y plástico luego de ser desalojados de sectores cercanos.

Muchos de ellos fueron sacados de viviendas que arrendaban y demandan casas temporales, conocidas como mediaguas.

"Gente particular ha venido a dejarnos cosas para comer. El alcalde ha venido y estamos esperando porque dice que van a traer unas mediaguas pero que hay que esperar", dijo Gladys Morales de 37 años, quien vive con tres niños en una de las estructuras.

En la madrugada, fuertes y ventosas lluvias cayeron sobre la sureña ciudad de Concepción, provocando grandes goteras e inundando a los improvisados albergues de la región.

Tras el temporal, la neblina cubría buena parte de la zona y el frío obligaba a los pobladores a echar mano de cualquier tejido para cubrirse de las temperaturas, que rondaban los 6 grados Celsius.

La situación era similar en otras zonas devastadas por el sismo de magnitud 8,8 del 27 de febrero, que dejó cientos de muertos y pérdidas calculadas por el Gobierno en US$30.000 millones.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, -que el miércoles enviaría al Congreso un proyecto de ley para financiar la reconstrucción- tiene previsto visitar la zona para evaluar la situación.

El mandatario derechista había resaltado la urgencia de resolver el problema de los damnificados antes del inicio de la temporada de lluvias, así como de las bajas temperaturas por la entrada del invierno.

En algunos centros fueron instaladas carpas especiales fabricadas en China y Rusia, acondicionadas para soportar condiciones climáticas adversas.

Por otra parte, el Gobierno ha acelerado en los últimos días una campaña de vacunación contra la influenza estacional y la cepa H1N1.