Copiapó. Con masivos bocinazos, familiares y trabajadores recordaron este domingo a los 33 mineros chilenos atrapados en la mina San José, a un mes del accidente que los tiene a 700 metros bajo tierra. 

A las 14:45 horas -momento exacto en que se cumplió un mes del derrumbe- los parientes que habitan en el campamento Esperanza hicieron sonar sus bocinas. Posteriormente, subieron al lugar donde se encuentran las banderas- 32 chilenas, una boliviana y la uruguaya que fue dejada ayer por los ex rugbistas- para conmemorar el hecho.

Los familiares fueron acompañados por el ministro de Minería, Laurence Golborne, quien recordó a cada uno de los obreros, que hace dos semanas fueron contactados por los equipos de rescate. "Es un momento de emoción, de recogimiento, no de celebración, de esperanza de que logremos en el menor tiempo posible traerlos  a la superficie y devolverlos a sus familias y poder terminar esta labor de rescate", dijo el secretario de Estado.

En forma paralela, comenzó a operar la perforadora de Geotec que llegó hace unos días a la zona, y que busca reforzar las labores de rescate de los trabajadores.

En tanto, los familiares expresaron su malestar debido a la corta duración de la videoconferencia que sostuvieron ayer con los mineros y que se extendieron, aproximadamente, por un minuto para cada uno.

Producto de lo anterior, a las 15:00 horas de este domingo se inició una nueva ronda de videoconferencias, pero que en esta oportunidad durarán alrededor de cinco minutos por cada minero, según indicó a Terra.cl la hermana del minero Darío Segovia, María Segovia.

"Censura" a carta. Otra situación que habría causado molestia entre los mineros se reveló hoy ya que, mientras se desarrollaba una de las videoconferencia del sábado, un minero reaccionó con malestar hacia su esposa, reclamándole porque no le había mandado ninguna carta. Sin embargo, la mujer le respondió que eso no era verdad, asegurando que sí le había escrito.

En ese momento -según consignó el canal 24 horas- los encargados debieron explicar el minero, quien no ha sido identificado, que cada carta es revisada por el equipo a cargo de la salud sicológica al interior de la mina, y de estimarse que su contenido puede ser potencialmente dañino para su estado se resuelve no entregarla, lo que habría ocurrido en su caso.