Pekin. Desde hoy, China no comerciará más con marfil. De esta forma, el país honra su compromiso de poner fin al procesamiento comercial y las ventas de marfil para finales de 2017, manifestó la Administración Estatal de Silvicultura, añadiendo que fue el "regalo de año nuevo para el elefante" de China.

La acción afecta a 34 empresas de procesamiento y 143 centros de transacción designados, todos cerrados en la actualidad, en el que había sido el mayor mercado de marfil del mundo.

"Las autoridades chinas continuarán reprimiendo la recolección de marfil, así como el procesamiento, las ventas, el transporte y el contrabando de colmillos de elefante", señaló la administración.

El aumento de la riqueza, una creciente apreciación del marfil como parte del patrimonio cultural chino, su valor como símbolo de prestigio y regalo popular, y la sensación de que era una inversión contra la inflación, resultaron en un auge de esta industria y una gran oportunidad para organizaciones criminales globales.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la población de elefantes africanos disminuyó en 111.000 durante la pasada década.

Las tendencias generales en la caza furtiva de elefantes africanos mostraron una disminución desde el pico registrado en 2011, pero aún se encuentra en niveles demasiado altos cuando se observan en un entorno de todo el continente.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) descubrió que entre 2008 y 2016, el número de elefantes se redujo en un 66% en partes de Camerún, Congo, República Centroafricana y Gabón.

En 2015, China se unió a los esfuerzos mundiales al anunciar que eliminaría gradualmente el comercio de marfil y prohibiría las importaciones de marfil y sus productos.

La represión china sobre el comercio de marfil ha reducido sus precios y el número de elefantes muertos en los últimos tres años ha disminuido en un 65 por ciento, según un informe de la organización Save the elephants.

Los investigadores de Save the elephants señalaron que el precio del marfil cayó drásticamente de su máximo de US$2.100 por kilo en 2014, a US$730 por kilo en febrero de 2017.

"La prohibición de China es crucial para los elefantes", resaltó el jefe ejecutivo de Wild Aid, Peter Knights.

Se estima que la caza furtiva para el comercio de marfil demanda alrededor de 30.000 elefantes en todo el mundo cada año. Pero Knights afirmó que las cosas estaban mejorando.

La caza furtiva en Kenia ha disminuido de 390 elefantes muertos en 2013 a solo 46 el año pasado, y ha caído en un 55% en Tanzania en 2016 frente al año anterior.

La prohibición de comercio pondrá al artesano de talla de marfil fuera del negocio. El gobierno chino cerró en marzo 67 talleres de tallado de marfil y puntos de venta minorista, y los 105 restantes se cerraron antes de fin de 2017.

La talla de marfil en China tiene sus orígenes en las dinastías Ming y Qing, desde el siglo XIV hasta principios del XX, cuando los principales consumidores de estos productos artesanales procedían de la corte imperial y eran altos funcionarios.