Ginebra. David Goodall, reconocido científico australiano de 104 años de edad que viajó a Suiza para poner fin a su vida, murió este jueves.

El botánico y científico ecologista murió "en forma pacífica" a las 12:30 hora local de Basilea con una infusión de Nembutal, un barbitúrico, informó Exit International, el grupo que lo asistió para tomar su propia vida.

Suiza es uno de los pocos países del mundo que permiten la eutanasia voluntaria, en la que una persona recibe un fármaco letal que la persona misma se administra en un proceso de suicido asistido.

Goodall, nacido en Londres, Inglaterra, salió de Australia la semana pasada y llegó el lunes a Suiza tras visitar de camino a algunos familiares en Francia.

El científico habló con periodistas el miércoles en un hotel de Basilea y dijo estar contento por tener la oportunidad de poner fin a su vida en Suiza "con dignidad", pero dijo que hubiera preferido hacerlo en su país en el oeste de Australia.

"El mensaje que deseo transmitir es: Después de los 50 o los 60 años, uno debería tener la libertad de decidir por uno mismo si quiere uno seguir viviendo o no", dijo el científico, según informes de la agencia noticiosa suiza SDA-ATS.

Antes de su muerte tocaron Oda a la Alegría de la Novena Sinfonía de Beethoven y su última comida fue pescado con papas fritas y tarta de queso.

El suicidio asistido es ilegal en Australia con excepción del estado de Victoria, el cual votó en noviembre de 2017 en favor de legalizar la eutanasia en algunos casos.

La ley entrará en vigor en el 2019 y sólo podrá aplicarse a quienes padecen enfermedades terminales o alguna enfermedad incurable.

"Mis capacidades han estado declinando en los últimos dos años y he estado perdiendo la vista en los últimos cinco o seis. Y ya no quiero seguir viviendo", dijo Goodall en Basilea.

Los médicos suizos tienen opiniones encontradas en el tema del suicidio asistido.

La Academia de Ciencias Médicas de Suiza se ha pronunciado a favor de ofrecer el suicidio asistido a las personas que viven con un dolor intolerable incluso si no se trata de una enfermedad terminal, indicó el domingo el diario suizo Le Matin Dimanche.

Por el contrario, la Asociación de Médicos Suizos rechaza ampliar el alcance del suicidio asistido por médicos pues esto podría alejarlos del objetivo original de ayudar a las personas con enfermedades incurables y terminales.

La muerte asistida, en la que los pacientes participan en poner fin a sus vidas, puede ser legal en Canadá, Holanda, Luxemburgo, Suiza y partes de Estados Unidos.