Río de Janeiro. La cifra de muertos en el estado de Río de Janeiro tras las mayores lluvias en cuatro décadas llegó a las 224 personas, según cifras del Departamento de Bomberos.

Las lluvias que empezaron el lunes provocaron deslizamientos que devastaron las comunidades pobres asentadas en las faldas de los cerros y dejaron a miles de personas en la calle al interior y en los alrededores la segunda ciudad brasileña.

El peor deslave ocurrió durante la noche del miércoles cuando un torrente de barro destruyó casas, tiendas e iglesias en una favela construida sobre lo que solía ser un vertedero de basura en Niteroi, una ciudad separada de Río por una bahía.

El gobierno federal ha enviado tropas y 200 millones de reales (US$113 millones) para ayudar al estado a enfrentar el desastre. Estados Unidos dijo este viernes que iba a donar US$50 millones para auxiliar a los más de 50.000 personas que quedaron sin casa.

El alcalde de Río, Eduardo Paes, firmó un decreto permitiendo que se obligue a los residentes a dejar 158 villas que la ciudad considera en riesgo. Ya había anunciado este semana que se retiraría a entre 1.500 y 2.000 familias de dos barrios pobres, encontrando resistencia de algunos grupos de residentes.

El caos provocado por las lluvias ha devuelto la atención sobre la pobre infraestructura y caóticas favelas de Río, mientras la ciudad se prepara para ser la sede del Mundial de Fútbol del 2014 y de los Juegos Olímpicos el 2016.