Yushu, China. Buitres volaban el sábado sobre una entristecida multitud durante un tradicional ritual funerario en el Tíbet, mientras los cuerpos eran dejados en lo alto de una montaña para que aves de rapiña los devoren y se esperaba el inicio de una cremación masiva tras el sismo en China.

La agencia oficial de noticias Xinhua dijo que la cifra de muertos se elevó a 1.339 y que aún hay 332 personas desaparecidas, luego del terremoto magnitud 6,9 que se registró el miércoles en el condado de Yushu, en la occidental provincia de Qinghai, donde la mayoría de los residentes son tibetanos devotos de una rama del budismo.

Miles de personas se reunieron en un sitio de cremación ubicado en una ladera de un cerro, hasta donde llegaron varias decenas de camiones con cientos de cuerpos que habían sido mantenidos en el principal monasterio local.

Muchos lloraban y entonaban cánticos mientras monjes vestidos en carmesí encendían los montones de cadáveres cubiertos con aceite de yak, madera y neumáticos viejos

Cientos de monjes entonaron oraciones mientras las llamas subían sobre la zanjas en las que habían sido colocados los cuerpos, generando una columna de humo.

"La gente se sentirá muy triste por un largo tiempo", dijo Dashi, un hombre local de mediana edad que estaba en la multitud. "Los tibetanos nunca habían experimentado un desastre así en 2.500 años", aseguró.

Unidad tibetana. Pero para algunos, el dolor se mezclaba con un desafiante orgullo. Muchos tibetanos resienten la presencia de chinos Han en la montañosa región en lo alto de la meseta tibetana y los controles del gobernante Partido Comunista sobre su religión budista.

Después de que el sismo remeció Yushu el miércoles, miles de monjes budistas se apresuraron para colaborar en los esfuerzos de ayuda y asistencia y los tibetanos hablaron orgullosamente de su trabajo en el funeral. "También siento que hoy hay unidad entre los tibetanos", dijo Bairi Caile, empresario que asistió a la cremación.

El exiliado líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, a quien Pekín considera un separatista por exigir la autonomía de la región, comentó que deseaba estar en el lugar del desastre. "En este momento, no soy capaz de confortar a aquellos directamente afectados, pero quisiera que sepan que estoy rezando por ellos", expresó.

Antes de la cremación, algunos monjes ubicados más arriba en la ladera supervisaron un pequeño "funeral del cielo", práctica tibetana en la que se dejan partes del muerto para que alimenten a aves de rapiña, las cuales sobrevolaron más tarde la cremación.

Un tibetano llamado Zhaxi dijo que uno de los hombres a los que se realizó el "funeral del cielo" era su tío Suona, quien murió en el terremoto aplastado por su vivienda. Zhaxi dijo que su familia pagó por la ceremonia. "Si uno puede hacerlo, un funeral del cielo es la mejor forma, la forma más pura", explicó. "Esto es lo que dicta nuestra tradición", agregó.