Bogotá. Grupos de rescate prometieron este lunes recuperar la totalidad de los cadáveres de unos 71 mineros que habrían muerto sepultados tras una explosión en una mina de carbón en el noroeste de Colombia, en la peor tragedia de ese tipo en el país en más de 30 años.

Hasta el momento han sido recuperados 30 cuerpos y avanzan las labores para ubicar y evacuar a otros 41 que permanecen dentro de la mina San Fernando, propiedad de una empresa privada y ubicada en una zona montañosa del municipio de Amagá, en el departamento de Antioquia, 250 kilómetros al noroeste de Bogotá.

"Estamos trabajando lo más humanamente posible para darle cristiana sepultura a todos aquellos que perdieron su vida en la mina", dijo Darío Vieira, jefe de un grupo de rescate enviado a la zona.

"La meta y la orden del presidente (Álvaro Uribe) es evacuar todos los cadáveres, no puede quedar ni un solo cuerpo allí", precisó.

Vieira afirmó que la recuperación de cuerpos avanzó en las últimas horas con la instalación de equipos de ventilación, aunque se mantienen estrictos controles por la acumulación de gases y el riesgo que representa para los equipos de rescate.

La mina, con una producción de 240.000 toneladas anuales de carbón térmico para el consumo nacional y que en el pasado sufrió accidentes fatales similares, se encuentra lejos de las principales explotaciones de carbón a cargo de grandes empresas como Drummond y Glencore, ubicadas en el norte del país.

La tragedia, al parecer ocasionada por acumulación de gases, es la peor desde la que se registró en la misma región de Antioquia en julio de 1977 y que provocó la muerte de 86 mineros.

La industria minera de Colombia incluye desde enormes depósitos explotados por multinacionales hasta cientos de pequeños e improvisados yacimientos que producen carbón y oro para los mercados locales.

Las industrias del petróleo y la minería cobraron impulso bajo el gobierno de Uribe, derivando en una mayor inversión extranjera una vez que comenzó a dar sus frutos una ofensiva militar contra la guerrilla.

Los insurgentes en el pasado extorsionaban a multinacionales y a empresas locales e incluso atacaba sus instalaciones y secuestraban a sus trabajadores.

Pero la ofensiva los obligó a replegarse a apartadas zonas montañosas y selváticas, con una consecuente reducción de asesinatos, masacres, secuestros, asaltos a pueblos y ataques contra la infraestructura petrolera y energética del país.

Colombia es considerado el quinto exportador mundial de carbón y su producción es de 70 millones de toneladas anuales.

Pese a que en la nación sudamericana existen numerosas minas subterráneas de oro y carbón, los accidentes son poco frecuentes aunque algunas explotaciones no toman suficientes medidas de seguridad.