Bogotá. Una explosión en una mina de carbón en Amagá (Antioquia) dejó al menos 18 personas muertas, pero autoridades temen que el número de víctimas fatales supere las 70 debido a que varios mineros quedaron atrapados bajo toneladas de escombros.

La explosión en la mina San Fernando ocurrió a la medianoche de este miércoles cerca del municipio de Amagá, en el departamento de Antioquia. La mina, con una producción de 240.000 toneladas anuales de carbón térmico para el consumo nacional y que en el pasado sufrió accidentes fatales similares, se encuentra lejos de las principales explotaciones de carbón a cargo de grandes empresas como Drummond y Glencore, ubicadas en el norte del país.

Organismos de rescate informaron que la explosión en la mina, en la que trabajaban alrededor de 600 personas, al parecer se produjo por acumulación de gases. “Hemos recuperado 18 cadáveres, la mina está emanando mucho gas y eso dificulta las labores”, dijo a Reuters Rubén Darío Vieira, jefe de un grupo de rescate de la ciudad de Medellín que llegó para apoyar la operación. “La operación de rescate puede durar cuatro o cinco días como mínimo”, explicó.

El presidente Álvaro Uribe calificó el accidente como una tragedia y durante un acto de Gobierno pidió guardar un minuto de silencio por las víctimas. El ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, informó que los equipos de rescate avanzaron entre 600 y 700 metros al interior de la mina en búsqueda de sobrevivientes. El yacimiento tiene una profundidad de 2,5 kilómetros. Martínez reveló que el pasado 9 de junio la mina recibió una inspección en la que evidenciaron que no tenía detectores de gas.

La explosión. La explosión se sintió en un amplio sector y provocó heridas a un minero que se salvó porque estaba cerca a la salida del subterráneo. “En ese momento yo salía del turno, estaba a unos metros de la boca de la mina cuando sentí la explosión y sentí que eso me elevó y sentí una llamarada por encima”, dijo Walter Restrepo, de 31 años, desde un hospital donde es atendido por las quemaduras que sufrió en un 30 por ciento de su cuerpo.

La directora de la oficina de atención de desastres de la presidencia, Luz Amanda Pulido, admitió que son pocas las posibilidades de rescatar personas con vida. “La verdad no son muchas, son más bien pocas, prácticamente no, pero es mejor esperar hasta que se termine todo el proceso”, afirmó.

Familiares y compañeros de las víctimas del accidente se abrazaban y lloraban en los alrededores de la mina a la espera de noticias por parte de los socorristas, mientras que carros fúnebres se alistaban a recoger a los cadáveres. Las autoridades improvisaron una morgue en el coliseo de este pueblo enclavado en una región de montañas para identificar a las víctimas. “Que me den alguna esperanza porque hasta que yo no vea que lo sacaron no me voy para la casa”, dijo en medio de sollozos Gladys Gallego, esposa de uno de los mineros atrapados.

Pese a que en el país existen numerosas minas subterráneas de oro y carbón, los accidentes son poco frecuentes aunque algunas explotaciones no toman suficientes medidas de seguridad. En febrero de 2007 murieron 31 personas en una mina de carbón en el noreste del país, en la peor tragedia de este tipo en más de una década. Colombia es considerado el quinto exportador mundial de carbón y su producción es de 70 millones de toneladas anuales.