Madrid. La Audiencia Nacional española condenó el viernes a tres etarras a 1.040 años de prisión cada uno por el atentado contra la Terminal 4 del aeropuerto madrileño de Barajas, en el que murieron dos personas y que supuso el fin de la tregua declarada por el grupo separatista vasco ETA.

Igor Portu, Mattín Sarasola y Mikel San Sebastián fueron condenados a 20 años de prisión por un delito de estragos, a 60 años por dos delitos de asesinato y a 20 años por cada uno de los 48 asesinatos terroristas en grado de tentativa, según la sentencia del tribunal.

Los tres etarras, que cumplirán una condena efectiva de 40 años de cárcel, también han sido condenados a indemnizar con 700.000 y 500.000 euros a las familias de los dos fallecidos, entre otras multas.

La potente explosión de una furgoneta bomba redujo a escombros en diciembre del 2006 uno de los módulos del estacionamiento de la Terminal 4 del aeropuerto internacional de Barajas, un moderno edificio inaugurado un año antes.

El Gobierno dio por terminada la tregua tras la explosión en Barajas, pero la banda dijo que continuaba en vigor hasta junio del 2007.

Dos ciudadanos ecuatorianos, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate, fallecieron mientras descansaban en sus respectivos vehículos al no escuchar la orden de evacuación emitida desde el megáfono del aeropuerto.

Los jueces estiman que el escaso tiempo de aviso concedido por la banda para la evacuación agrava los delitos porque pone de manifiesto el deseo de provocar estragos.

La Audiencia considera probado que los tres condenados robaron una furgoneta a un joven en la localidad francesa de Luz Ardiden, y lo mantuvieron secuestrado en distintos sitios para que no pudiera denunciar el robo, un delito que se está investigando en Francia, días antes del atentado.

El 29 de diciembre retiraron la furgoneta cargada de explosivos -con la ayuda de otro presunto etarra que está fugado- y se trasladaron al aeropuerto, avisando de la colocación de los explosivos una hora antes de la detonación, que se produjo el 30 por la mañana.

Los tres condenados se negaron a declarar durante la audiencia oral, pero los jueces se han basado en las declaraciones ante la Guardia Civil cuando fueron detenidos.

La sala de lo Penal considera que Sarasola y Portu declararon voluntariamente y no fueron coaccionados, pese a que sufrieron lesiones físicas bajo custodia judicial. Esta causa está pendiente de juicio oral contra algunos funcionarios de la Guardia Civil.

Esta sentencia se conoce un día después de que la Gendarmería y la Guardia Civil descabezaran otra vez la supuesta dirección de ETA, al detener en el suroeste de Francia al presunto jefe del aparato militar, Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe, y a su lugarteniente, Arkaitz Aguirregabiria del Barrio.