Abiyán. Costa de Marfil realizaba este domingo la segunda vuelta de elecciones presidenciales con temor a una ola de violencia, mientras se espera que el proceso ponga fin a una década de crisis política y estancamiento económico.

El presidente Laurent Gbagbo, un ex profesor de historia, se enfrenta a Alassane Ouattara, un ex primer ministro y funcionario del FMI, en una contienda demasiado estrecha como para hacer pronósticos y que ha reavivado tensiones en el dividido país, el primer productor mundial de cacao.

Un toque de queda durante la noche, anunciado por Gbagbo en la semana, terminó una hora antes del inicio de la votación y parecía haber generado retrasos y poca participación inicial en varias estaciones de sufragio de la capital.

Pero en Bouake, en el norte de país que fue capturado durante una guerra del 2002 al 2003 lanzada por rebeldes que aún mantienen una administración, el toque de queda fue ignorado y las estaciones de votación abrieron a tiempo.

"Vengo a votar para que podamos encontrar paz", dijo Diallo Aicha, quien sufragó temprano en la ciudad norteña.

Gbagbo y Ouattara ganaron el 38 y el 32% en la primera ronda electoral, respectivamente. La carrera para ganar la presidencia ha resurgido la división entre el norte y el sur, que está en el centro de un conflicto y generó numerosas postergaciones para el desarrollo de los comicios.

"Es mucho lo que está en juego. La primera ronda fue muy buena. (Pero) hemos visto un nivel de radicalización", dijo Gilles Yabi, un analista político independiente.

Luego de negociaciones este sábado con Blaise Compaore, el presidente de Burkina Faso y mediador en la crisis marfileña, ambos candidatos reiteraron que aceptarían los resultados.

Los partidarios de ambos bandos tienen antecedentes de lanzar protestas callejeras para hacer cumplir sus demandas.

"Temo que podemos esperar cierto grado de violencia", dijo Yabi. Este sábado, al menos tres personas murieron a tiros a manos de la policía en Abiyán, afirmó un funcionario local.