Dubai. Conduciendo sobre flamantes vías separadas por exuberantes árboles y césped prolijamente cortado, uno puede olvidar fácilmente que los Emiratos Arabes Unidos (EAU) se encuentran sobre una costa desierta con recursos de agua potable que disminuyen rápidamente.

Los ingresos del petróleo de la nación del Golfo de Arabia le han permitido subsidiar su extravagante uso de agua, ya sea para aquellos que viven en barrios privados con inmaculadas piscinas y extensos campos de golf o para agricultores aferrados a antiguas prácticas de irrigación.

Ambientalistas advierten que el país, que ya depende de costosas plantas de desalinización que funcionan con sus lucrativos combustibles fósiles, debe reducir el consumo de sus 8,2 millones de habitantes o corre el riesgo de vaciar sus recursos de agua subterránea en 50 años.

"Necesitamos convencerlos de que el agua que hay aquí no es un recurso gratuito. Ni siquiera es un recurso natural, es artificial. Es costoso, y tiene un enorme impacto ambiental", dijo Mohamed Daoud, de la Agencia Ambiental estatal en Abu Dhabi.

Pero eso no es tarea fácil en un país donde las marquesinas que alientan la conservación compiten por el espacio y la atención con las promociones de parques acuáticos, una montaña cubierta para hacer ski y una famosa fuente.

Abu Dhabi, la sede la federación de EAU de siete miembros y el más adinerado de sus emiratos, consume 550 litros de agua por persona al día, dijo Daoud, dos a tres veces el promedio mundial de entre 180 y 200 litros. Analistas dicen que el uso de agua per capita es aproximadamente cuatro veces mayor que el de Europa.

Para aliviar el uso de agua subterránea, aproximadamente un 60% del consumo en el desierto país, los EAU han invertido mucho en desalinización, produciendo nueve millones de metros cúbicos de agua a diario a un costo de US$18 millones al día.

La dependencia de la desalinización es un lujo que sólo los países del Golfo ricos en petróleo pueden costear: requiere de enormes cantidades de combustible y agua de mar. Dubái es completamente dependiente, mientras que el uso de Abu Dhabi aumentó más del triple para el 2007, dijo la Sociedad de Vida Silvestre de los Emiratos.

"Los EAU eran exportadores de gas neto antes de; 2008, pero ahora se han convertido en importadores", dijo Ayesha Sabavala, de la Unidad de Inteligencia Económica de Londres, citando el incremento en la desalinización y la producción de electricidad como causa principal.

Desperdicio de energía. La desalinización funciona mayormente a gas y, en menos casos, a petróleo, recursos que en medio siglo transformaron a los EAU de un pequeño centro de buceo de perlas y pesca a un polo financiero.

Alternativas como la energía nuclear tomarán al menos otros 10 años, dijo Sabavala de la Unidad de Inteligencia Económica. Sin alternativas, la funcionaria espera que la desalinización incremente la demanda local de petróleo y gas y por ende disminuya las exportaciones.

El economista Eckert Woertz del Centro de Estudios del Golfo enfatizó la importancia de encontrar rápidamente alternativas al uso del petróleo.

"Esa es una gran oportunidad en términos de costo, porque el crudo es exportado a 70 u 80 dólares el barril. ¿Por qué desperdiciarlo en plantas locales a precios subsidiados? Es una locura", indicó.

Ahora hay más de seis proyectos de desalinización en planes y se espera que agreguen más de 4 millones de metros cúbicos de agua al día. No obstante, los problemas de almacenamiento significan que gran parte del agua desalinizada nunca es vuelta a usar.

"Las plantas de desalinización siguen produciendo la misma cantidad de agua por ahora, 24 horas al día. Entonces, ¿qué hacemos con el excedente de agua en este momento? La volcamos al Golfo", dijo Daoud, agregando que el Estado desarrollará un sistema para transportar el excedente hasta a acuíferos.

Más allá de las preocupaciones económicas, la dependencia de la desalinización podría además hacer que los EAU sean más vulnerables en caso de un conflicto regional, como cualquier escalada militar estadounidense-iraní o un ataque de Al Qaeda.

"Una planta de desalinización es una gran fábrica sobre la costa, blanco fácil para un atentado o un misil. Podría poner al país de rodillas", dijo Hady Amr del Instituto Brookings.

Habitos costosos. Los relucientes rascacielos y las lujosas residencias no son los únicos culpables del desperdicio del agua, que además es un problema en zonas agrícolas, incluyendo aquellas que dependen de prácticas tradicionales.

A horas de Dubái, las arenas del caluroso desierto de los EAU se extienden hasta el oasis Hili, donde Mohammed al-Thahri de 22 años, inspecciona los canales que serpentean por el campo de palmas datileras de su padre y observa a los trabajadores en los campos aledaños abrirlos para inundar sus huertos.

Como los otros 100 cultivadores de dátiles en Hili, los pozos de Thahri se están secando, lo que los fuerza a realizar nuevos pozos para mantener un método de irrigación de 1.000 años de antigüedad de inundar campos por medio de canales de agua. No exportan ni venden sus dátiles, ya que consumen toda su producción ellos mismos.

"Desperdicia el agua. Pero estas palmas son de nuestros ancestros, es nuestro patrimonio. Si dejamos de cultivarlas, sería como abandonar a nuestros propios hijos", dijo Thahri, encogiéndose de hombros.

Dos tercios del consumo de agua en el mayor de los emiratos, Abu Dhabi -hogar de los oasis al-Ain que incluye a Hili- provienen de la agricultura. Los granjeros cuyos pozos se secan están recibiendo agua desalinizada del gobierno a precios subsidiados.

Estas estadísticas ponen nerviosos a tecnócratas como Daoud, quienes están tratando de disminuir el consumo irresponsable entre la ciudadanía, acostumbrada a que el gobierno se haga cargo en hasta un 60% de sus cuentas de servicios.

Pero reducir los subsidios para fomentar los esfuerzos individuales de conservación no es una opción para las familias gobernantes de los EAU.

"Los ciudadanos de los EAU siempre han estado acostumbrados a estos subsidios. Deshacerse de ellos sería un suicidio político", dijo Sabavala de la Unidad de Inteligencia Económica.