Constituido como uno de los mayores problemas del país en lo interno, el nivel de la educación también es un factor que impide a Uruguay crecer en distintos índices y rankings elaborados por comunidades internacionales.

El nivel de la enseñanza es la limitante fundamental para imposibilitar que el país tenga una mejor posición en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas, que conjuga indicadores sobre salud, educación e ingresos.

Por ejemplo, mientras el sistema de enseñanza chileno es uno de los más criticados por las autoridades educativas locales y los sindicatos docentes, los alumnos trasandinos realizan en promedio 9,7 años de estudio y los uruguayos ocho y medio. A Chile (40) y Uruguay (51) los separan 11 puestos en el informe 2013 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El IDH de Chile es 0,819 y el de Uruguay 0,792.

Mientras los indicadores sobre esperanza de vida, ingresos y niveles de vida son parejos entre Uruguay y Chile, la diferencia entre ambos países está en la educación.

De acuerdo a un análisis realizados por El Observador, si los estudiantes uruguayos tuvieran un nivel de culminación similar al de los chilenos, el país subiría cinco posiciones en el indicador global hasta el puesto 46 con un índice de 0,809.

En tanto, los alumnos de países como Tonga (10,3), Uzbekistán (10,0), Bolivia (9,2) Botswana (8,9) o Perú (8,7) también reciben más años de educación en promedio que los uruguayos, cuando sus Estados están todos por debajo de la posición 70.

El ascenso también implicaría integrar el listado de Estados con “desarrollo humano muy alto”, mientras que ahora Uruguay tiene “desarrollo humano alto”.

El país con más años promedio de escolaridad para sus alumnos es Noruega con 12,6 años, un Estado que también lidera el índice global. Por su parte, en República Checa, por ejemplo, que está 28 en el ranking global, los años que cursan sus alumnos son 12,3 en promedio.

La ley general de Educación aprobada en 2008 señala la obligatoriedad de la enseñanza media para todos los uruguayos. Si el promedio de años de escolaridad en Uruguay fueran 12 –esto implicaría primaria y secundaria sin contar educación inicial– el IDH de Uruguay sería 0,839 y ubicaría al país en el puesto 36 del índice.

Al estudiar el nivel educativo de los países, el informe toma en cuenta dos aspectos: los años promedio de escolaridad y los años esperados de escolarización. El primero de los indicadores es el que perjudica a Uruguay, ya que los años promedio de educación alcanzados por los estudiantes uruguayos son ocho y medio y genera distancia con los Estados cercanos en el ranking.

Mientras, los años esperados de escolaridad son 15, al nivel de Alemania, Suecia y Suiza y solo superados por Argentina en la región. Para realizar los cálculos solo fue modificado el primero de los indicadores, referido al nivel de culminación.

La región. Además de estar por debajo de Chile y de Argentina en el IDH tomado de forma global, entre los 70 mejores ubicados en ese ranking solo cinco países tienen peor nivel de finalización escolar que Uruguay (Catar, Kuwait, Arabia Saudita, Libia y Costa Rica).

En tanto, los alumnos de países como Tonga (10,3), Uzbekistán (10,0), Bolivia (9,2) Botswana (8,9) o Perú (8,7) también reciben más años de educación en promedio que los uruguayos, cuando sus Estados están todos por debajo de la posición 70.
Si los estudiantes que concurren en la órbita de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) alcanzarán el nivel de los bolivianos, Uruguay estaría 48 en el ranking global con un IDH de 0,802.

El déficit educativo en comparación con la suficiencia de otros indicadores referidos a la salud y a la economía queda evidenciado en que Uruguay, pese a esa deficiencia, ocupa el puesto 51 entre los 186 países relevados.

El factor educativo

El contrapunto de la educación con el resto de los indicadores fue señalado por el expresidente Julio María Sanguinetti, quien advirtió en una columna publicada en El País el domingo 21 que el bajo nivel de la enseñanza impedirá el desarrollo de Uruguay en el futuro. Calificó la situación como “crítica” ya que solo el 39% de los jóvenes que ingresan a Secundaria terminan el liceo.

“Estamos debajo de toda América, salvo los tres países más pobres”, afirmó Sanguinetti en relación a la educación uruguaya.

En Uruguay, solo 9,6% de los jóvenes de 21 y 22 años que pertenecen al quintil más pobre habían terminado el liceo en 2011, según la Encuesta Continua Hogares del Instituto Nacional de Estadística. En tanto, en el quintil más rico 72% de los jóvenes de esa edad culmina la enseñanza media.

“Nada sorpresivo es, entonces, que el Índice de Desarrollo Humano que elabora el PNUD nos haya dicho, en su última edición, que el Uruguay, ubicado en el puesto 43 en el mundo, en 2006, al cumplirse el primer año del gobierno frentista, ha retrocedido al 51 en 2013.

Dicho de otro modo, hay ocho países que en estos ocho años superaron nuestra gestión, pese a que nos encontramos en una América del Sur privilegiada por los más altos precios de la historia para nuestros productos de exportación, razón por la cual todos los países de la región, mejores o peores administradores, pueden mostrar indicadores de crecimiento muy importante”, agregó el expresidente.