La realidad de Ecuador vista en números evidencia que el país terminó el 2012 con una inflación anual de 4,16%; una tasa de desempleo promedio anual en 2012 de 4,8%; que hacia el segundo trimestre el Producto Interno Bruto marcaba un crecimiento de 5,2% y que la economía, hasta junio de 2012, se había incrementado 1,2% frente a los 1,9% del mismo período del año pasado. Al mismo tiempo, según expertos de la ONU, Ecuador se encuentra dentro de la media en lo que respecta a las proyecciones de crecimiento para el 2013, con 4,4%.

 

Sin embargo, más allá de los números, la realidad del país no es positiva en su contexto promedio para la influyente revista The Economist, razón por la cual fue ubicado en el último lugar de los países de la región al momento de definir cuáles son las mejores y peores naciones para nacer.

 

Así lo evidencian los resultados del estudio que publicó la Unidad de Inteligencia de la publicación, en el que Ecuador logró la puntuación más baja de la zona, ubicándose en el lugar 65, dentro de las 80 naciones analizadas.

 

Tal como publicó AméricaEconomía.com, el ránking contempla once variables e incorpora información concreta en facetas como oportunidades económicas, estándares de salud y libertades políticas y sondeos subjetivos sobre calidad de vida y predicciones económicas para el 2030, fecha en que los recién nacidos de hoy entrarán a la adultez. Además, se valora la equidad de género, la seguridad laboral, los crímenes violentos y el clima.

 

Sorprendidos con esta lapidaria valoración, quisimos consultar a cuatro ecuatorianos, ciudadanos comunes, no expertos, para que desde su realidad efectuaran un análisis libre del porqué de la pésima puntuación.

 

“El miedo de la gente se siente en la calle”

Carlos Ordoñez Buitron

Periodista

Nació en Quito, actualmente viviendo en Santiago de Chile

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No estoy de acuerdo con el resultado, pero creo que deja en evidencia graves problemas que actualmente tiene el país. Los factores que explican este resultado son la delincuencia, la violencia, la vulnerabilidad de los derechos fundamentales, como es la libertad de prensa y la falta de empleo. Por eso, hace cinco años decidí venir a Chile, motivado por la diferencia que existe en la calidad de vida y educación; porque allá todavía es mediocre y aún existen altas tasas de analfabetismo.

 

Un tema es la libertad de prensa, hay una dura relación, hasta tal punto que ministros y otras autoridades ligadas al gobierno no pueden hablar con medios privados, y yo como periodista no tengo la seguridad de poder trabajar libremente en mi país. Existen muchas limitaciones, por tanto, inestabilidad. También está el hecho de que Rafael Correa dejó entrar a todos los extranjeros sin visa, por lo que hay varios mexicanos ligados al narcotráfico y colombianos de las FARC generando mucha delincuencia.

 

El miedo de la gente se siente en la calle. A nivel país existe una gran percepción de inseguridad provocada por la delincuencia y el narcotráfico, y puedo asegurar que no existe persona que no tenga un familiar o conocido que haya sido víctima de la delincuencia. Es un problema muy latente que enturbia la calidad de vida. Es más, a un primo lo mataron hace dos meses por robarle a la salida de la disco.

 

Otro aspecto cotidiano en lo que se refleja todo esto es que existe crisis energética; en épocas del año hay cortes y aún hay zonas que no tienen agua potable. A eso se suma la deficiencia de algunos servicios públicos. Creo que ningún ecuatoriano piensa que el problema va a disminuir, sino lo contrario, va a aumentar.

 

Actualmente, tenemos un presidente sordo, que no escucha y está cegado en su egocentrismo. En lo personal, me provoca mucha incertidumbre cuando pienso en regresar, porque realmente veo que las condiciones no son las adecuadas. Prefiero seguir preparándome afuera para que en un futuro no tan cercano pueda regresar y aportar alguna solución a los problemas de mi país. Pero a corto plazo, no soy tan positivo.

 

“Estamos mejor preparados que el resto de los países para el futuro”

William Loyola

Profesor de Estrategia Espae Graduate School of Managemen y accionista de empresa

Reside en Guayaquil

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Los pronósticos que hacen en el estudio son diferentes a los que hago para las organizaciones. Mi pronóstico es que tenemos que prepararnos ahora para el boom de la prosperidad que le llegará a Ecuador; hay que tomar decisiones de riesgo hoy.

 

Nosotros tenemos una ventaja enorrme en energía, vamos a tener el costo más bajo de energía en Latinoamérica cuando todos nuestros proyectos hidroeléctricos estén terminados. Nuestro costo de energía será de tres centavos de dólar por kw/h, mientras el resto de los países que no tengan energía hidroeléctrica la tendrán a 30, 40, 50 centavos el kw/h., y todo esto genera oportunidades de trabajo. Estamos mejor preparados que el resto de los países para el futuro.

 

Lo segundo, es que por decisión, desde hace unos 30 años, el país mantiene en el territorio entre el 80% y 90% del dinero que ingresa por concepto del petróleo que se extrae, una decisión polémica para las compañías petroleras. Pero lo importante es que nuestros recursos se quedan aquí y que se está invirtiendo en educación universitaria gratuita, la que incluye que si eres brillante, inteligente y dedicado, te dan beca completa para estudiar afuera en las mejores universidades del mundo. Mis alumnos estudian gratuitamente en la unviersidad y en términos de proyección de futuro, nosotros vamos a tener una gran cantidad de profesionales que estudarán aquí o afuera. Si uno proyecta eso a diez años, vamos a tener un equipo de recursos humanos talentoso.

 

Nosotros tenemos riesgos enormes de seguridad, pero se está montando infraestructura en seguridad, ya que cada diez o 15 cuadras se está instalando un edificio de policía comunitaria; la reglamentación policiaca acaba de cambiar para que el policía sea miembro de esa comunidad y sea criado ahí, o sea, conozca a sus vecinos. Ahora el policía está ganando tres veces más que antes, cuando intentaron derrocar al presidente. Hoy la inseguridad es alta, pero visto a largo plazo, hay dinero destinado a eso y decisiones para mejorar.

 

Otra variable importante es que no veo a empresarios ecuatorianos yéndose del país, mas sí regresando. En el largo plazo, estos empresarios que hace cuatro o cinco años tuvieron temores de nuestros presidentes socialistas, se encontraron con que allá fuera, en Estados Unidos o Europa, les robaron el dinero con estas grandes estafas inmobiliarias; las tasas de retorno allá fuera son bajas comparadas con las nuestras y los empresarios de a poco están trayendo su dinero y montando su negocio. Los inmigrantes ecuatorianos están regresando. Cuando me piden asesorías estratégicas les digo que inviertan ahora, porque esto en cinco años va a empezar a cambiar; el que lo haga ahora va a estar listo para tomarse el mundo, porque el resto del mundo no ha tomados estas decisiones.

 

La política ambiental que tenemos tampoco calza con el estudio. Entonces, todas estas variables me hacen pensar que ese pronóstico está incompleto. El 2030 esto va a ser diferente, no es un modelo que nos gusta a los empresarios, es una camisa de fuerza la que nos están poniendo, pero si se mira a largo plazo, uno dice: alguien tenía que hacerlo.

 

Estoy de acuerdo con lo que se proyecta para el futuro, pero en el día a día, la forma, es desagradable. La ausencia de discusión abierta, el toque dogmático, es incómodo y desagradable, y eso pesa mucho en la opinión de hoy, pero hay que sacarse eso del medio y decir que eso era necesario. Es necesario que se escuchen opiniones diversas, porque no se escucha mucho porque se quiere ir a alta velocidad. Hoy hay enormes deficiencias, pero veo decisiones de largo plazo que hacen pronosticar un mejor país.

 

“Aquí se vive con tranquilidad”

Mónica Varea

Abogada de formación y librera de profesión

Reside en Quito

 

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Yo consideraría que un país es de los peores para nacer si este vive en permanente guerra, o tiene todas las enfermedades del mundo y no hay qué comer. Pero que esto sea el resultado de un estudio, me sorprende muchísimo. Ecuador es un país de gente buena, ingenua inclusive. Es un país muy lindo con paisajes preciosos. Nuestra tierra es generosa, tenemos frutas, legumbres y mariscos a unos precios sorprendentes, si comparamos con otros países de la región. Aquí se vive con tranquilidad; no es el paraíso, todavía hay mucho por hacer, hay problemas como en todos lados, pero en general vivimos bien.

 

En relación al ambiente para hacer negocios, soy dueña de una librería, tengo este negocio desde hace 17 años y desde hace cinco hemos tenido un crecimiento sostenido de más o menos 20%.

 

Con respecto a la implicancia que tendría Rafael Correa en este resultado, creo que es mucha; pero, por ejemplo, yo jamás le pude vender al sector público, sin embargo, gracias a que el gobierno de Correa instauró el sistema de compras públicas, mis ventas al Estado se han vuelto significativas.

 

Por otra parte, el cambio que se está haciendo en la educación, en general, y en las universidades, en particular, para la librería ha sido positivo, porque se están mejorando las bibliotecas y trabajando en profesionalización docente.

 

Han sido cinco años bastante estables, sin los acostumbrados paros, huelgas y hasta caídas de presidentes de la década anterior.

 

Por otra parte, se está llegando a cumplir el objetivo del “salario digno”; esto hace que la gente tenga un poquito más de disponibilidad y pueda acceder a la lectura. Espero que la estabilidad continúe, que los programas educativos no se dejen a medias, indistintamente de quién gane las próximas elecciones.

 

No obstante, todavía hay cosas que deberían cambiar: hay que seguir combatiendo la pobreza, hacer hincapié en trabajar con ética, no solo desde el Estado, sino también desde el sector privado. La seguridad ciudadana, la salud y la educación deben ser las prioridades de cualquier gobierno.

 

“ Ecuador es uno de los países más agradables para visitar y vivir”

José Almeida Vinueza

Antropólogo, instructor de Español en la Universidad de New Mexico

Ecuatoriano, desde hace 15 años que reside en Albuquerque, NM, Estados Unidos

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Este tipo de información me parece completamente sesgada y poco fiable. No me extraña que en este cuadro y mapa aparezca el Ecuador como uno de los “peores países para nacer”. Lo que me preocupa es, por una parte, el impacto de este dato en la autoestima de mis coterráneos; y por otra, su uso en detrimento del país en el contexto de las relaciones internacionales.

 

No cabe duda de que el Ecuador atraviesa inmensas dificultades de orden económico, social, político y cultural. No podemos ser ciegos a ellas. Pero hay que dimensionarlas y ponerlas en perspectiva, lo que justamente ignora tanto la encuesta, como los resultados expuestos en el cuadro y mapa ya mencionados.

 

En efecto, en el país hay mucha pobreza, inseguridad social y jurídica; inequidad socio-económica, limitada instalación productiva, inestabilidad política y ambigüedad cultural, por mencionar algunos de los problemas más gruesos. Pero también disfruta de enorme cantidad de recursos tanto naturales como sociales, técnicos, científicos y culturales, los que, curiosamente, han empezado a ser movilizados en un ritmo acelerado en las dos últimas décadas. Tanto así, que los problemas arriba mencionados han empezado a disminuir en forma considerable. Esto es más fácil de advertir si todo lo ponemos en perspectiva y en su adecuado contexto, cosa que lamentablemente The Economist no lo hace. Esta publicación, al parecer, fundamenta sus tesis en una variable importante: la predicción económica. Pero tal variable es usada defectuosamente por una razón crucial: no contempla la retrospectiva. Si se hubiera tomado la molestia de comparar sus datos con la situación de hace una generación atrás, otras habrían sido su apreciación y conclusiones sobre el Ecuador.

 

Pese a sus dificultades, en 25 años el país ha experimentado un cambio impresionante, tanto en su economía e infraestructura, como en su institucionalidad y cultura. Y si aterrizamos en el tema específico de la encuesta, resulta interesante contrastar sus aseveraciones con la opinión de la mayoría de sus ciudadanos y gente que desde el exterior los visita: Ecuador es uno de los países más agradables para visitar y vivir, tanto por su naturaleza y la amabilidad y hospitalidad de la gente que la habita, como por sus disponibilidades y potencialidades, tanto económicas como sociales, politícas y culturales.

 

El actual gobierno ecuatoriano cuenta con una gran ventaja coyuntural: el cuantioso y consistente ingreso fiscal, con cargo a la producción petrolera. Mas allá de lo que pudieramos criticar a la presente gestión de Rafael Correa, hay un rasgo o actitud novedosa: una significativa inversión de la renta petrolera en infraestructura productiva y de servicios, además de gasto social, educativo y cultural. Esto se debe, no tanto a las cualidades de su presidente, sino a la evolución social del Ecuador en su conjunto, donde sus ciudadanos han luchado y alcanzado una cantidad de avances en materia de derechos sobre sus recursos humanos y naturales, lo que se encuentran en alguna medida reflejado en la nueva Constitución. En este marco, por ejemplo, hay mayor preocupación sobre el uso sustentable y socialmente controlado de recursos naturales, lo que generalmente constituye el cuello de botella para la inversión empresarial, tanto nacional como extranjera. Y naturalmente hay conflictos entre el gobierno y este sector, así como con grupos sociales movilizados en defensa de sus recursos. Incluso habría que observar la evidente inclinación del actual gobierno hacia las tesis y aspiraciones empresariales, en detrimento de las demandas de los grupos sociales afectados por sus prácticas. De allí que resulte paradógica la “mala imagen internacional” del actual gobierno, como si fuese un ente totalmente opuesto a la inversión privada nacional o foránea.

 

Por esta razón, a mí me entran sospechas cuando miro estadísticas u opiniones como las expuestas por The Economist. Entonces, todas estas variables me hacen pensar que ese pronóstico está incompleto. En consecuencia, no veo una razón de fondo que fundamente el ahuyentamiento de inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, que desde luego existe.

 

Finalmente, la tarea mas bien estaría dirigida hacia la formación o recuperación de una buena imagen del Ecuador, en términos de promocionarlo como un país adecuado para bien nacer y vivir.