Tarara, Cuba. Cuba conmemoró el jueves dos décadas de un programa creado por el ex presidente Fidel Castro, que ha brindado tratamiento médico gratuito a más de 25.000 afectados por la explosión en 1986 de la central de Chernóbil, el peor desastre nuclear de la historia.

Desde 1990, cuando llegó el primer grupo de enfermos, médicos de la isla han asistido a pacientes de Rusia, Bielorusia y Ucrania con secuelas que van desde leucemia y cáncer de tiroides hasta trastornos psicológicos y neurológicos o alopecia, un mal que produce la pérdida del cabello.

"(Este programa) es un ejemplo de lo que puede hacer un pueblo, que sin tener grandes riquezas materiales tiene la gran riqueza espiritual de haberse educado en la solidadridad", dijo el ministro cubano de Salud, José Ramón Balaguer, en un acto realizado en este balneario sede del proyecto, a unos 20 kilómetros al este de La Habana.

Castro, quien fue reemplazado en la presidencia de la isla por su hermano Raúl tras una enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte en el 2006, creó el programa en medio de la estrecha alianza ideológica y económica con la ex Unión Soviética.

Tras el colapso del socialismo soviético en la década de 1990 sólo Ucrania, el país más afectado, continuó enviando enfermos.

"Agradecemos al Estado y al pueblo de Ucrania por habernos confiado su mayor tesoro: los niños", agregó Balaguer, que recibió el aplauso de pacientes, familiares y médicos.

El ministro cubano dijo que de 25.457 pacientes atendidos, 21.378 fueron niños.

Madres ucranianas divulgaron durante la conmemoración una declaración de agradecimiento al Gobierno y pueblo cubano.

"Queremos declarar a todo el mundo que no existe una acción más humana con relación a los niños enfermos que el programa ucraniano-cubano 'Niños de Chernóbil'", dijo el texto de la declaración.

La catástrofe de Chernóbil, en que un reactor nuclear liberó toneladas de material radiactivo a la atmósfera, dejó miles de muertos y heridos en 1986.

Algunos de los niños atendidos en los últimos años son hijos de los primeros pacientes que llegaron a la isla en la década de 1990.