La Habana. Cuba espera un año difícil en 2011, pero tiene "los pies en la tierra" para emprender las reformas económicas que lo transformarán en un país "diferente", afirmó el diario oficial Granma.

"No estamos hablando de 'el año que viene', sino de 'el país que viene' (...). Se va el 2010 y los cubanos lo despiden con una revolución dentro de la Revolución", destacó el órgano del gobernante Partido Comunista (PCC, único) al referirse a las medidas.

El rotativo advirtió que aunque 2011 no va a ser "para nada un año fácil" ni se van a resolver los problemas "por arte de magia", el "país que viene" es "esperanzador" porque encara su maltrecha situación con "los pies en la tierra".

Granma agregó que mediante la "brújula" -el proyecto de reformas que debe ser aprobado en el Congreso del PCC en abril-, el presidente Raúl Castro busca poner fin al modelo económico centralizado heredado de la ex Unión Soviética.

El plan incluye una apertura al capital extranjero, el recorte de más de un millón de empleos estatales en los próximos años -500.000 antes de abril-, la apertura de pequeñas y medianas empresas privadas para absorber a la mayoría de despedidos, eliminación de subsidios, autonomía en la gestión empresarial y pago de impuestos.

"Vamos a transitar un 2011 con unos grandes desafíos (...). El país que viene, va a ser, inevitablemente, el del socialismo sin igualitarismo (...). También el de la abolición de las prohibiciones irracionales, para que el absurdo no alimente más violaciones, corrupción e impunidad", subrayó Granma.

El gobierno cubano busca aumentar la producción del país, pues importa más del 80% de los alimentos.

También se propone acabar con el paternalismo, la gigantesca burocracia, el derroche y la ineficiencia que impera en la economía cubana, controlada en más del 90% por el Estado.

Granma advirtió que los resultados del plan no llegarán con la rapidez que la población desea, "pero sí va a convertirse en definitorio para transformar métodos, mentalidades y enrumbar al país".

Estimó urgente desatar los "nudos que inmovilizan las fuerzas productivas y los nudos mentales" que inventan problemas. Pidió que "las ideas desplacen las consignas" y "el secretismo deje de ser la cobija de los ineficientes y de los enemigos de la rectificación".

"Lo cierto es que el país que viene, aunque urgido de ser más socialista (para no dejar jamás de ser más justo), va a ser diferente. Un país mejor", concluyó.