Cuba enfrenta hoy el desafío de un acelerado envejecimiento poblacional en víspera del Día Internacional del Adulto Mayor, que se celebra cada primero de octubre.

Al cierre de 2011, las últimas cifras oficiales disponibles, indicaron que 18,1% de los 11,2 millones de cubanos tiene más de 60 años, una situación que los demógrafos atribuyen a los altos índices de salud, la baja natalidad y las migraciones. En la isla, la esperanza de vida al nacer es de 78 años como promedio, aunque por sexos se detalla en 76 para los hombres y 80,02 para las mujeres.

La doctora en Ciencias Económicas, María Elena Benítez, investigadora del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana, pronosticó en fecha reciente que para 2025 en Cuba habrá menos niños y más personas ancianas.

En esa fecha, uno de cada cuatro cubanos tendrá más de 60 años, o sea, el 25 por ciento de la población estará integrada por ancianos, pues en la isla menos personas nacerán, y también morirán menos, una característica de las sociedades más desarrolladas.

Los retos de los años venideros conducen, inexorablemente, a un cambio en las necesidades y las obligaciones de los miembros de la familia en cuanto a los cuidados de la tercera edad, dijo Benítez.

El gobierno aumentó la edad de jubilación de 55 a 60 años para las mujeres y de 60 a 65 años para los hombres, decisión que en opinión del director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), Juan Carlos Alfonso, retrasó en cinco años el punto crítico en que los jubilados sean más que los jóvenes que ingresan al mercado laboral.

Alfonso explicó que se esperaba que ello ocurriera para 2015, y luego de la entrada en vigor de esa medida el punto de ruptura tendría lugar aproximadamente en 2020, mientras se garantiza la presencia de casi 800.000 personas más en edad laboral para el propio año.

De manera paralela, el gobierno también impulsa un programa dirigido a garantizar el reemplazo generacional, a estimular la fecundidad, y a su vez a crear las condiciones idóneas para la atención de los ancianos por la familia y la sociedad.

En Cuba, de acuerdo con investigaciones, se estiman en alrededor de 130.000 las personas que padecen Alzheimer o una demencia relacionada, número que se incrementará en 2,3 veces para el 2040, es decir a 300.000, lo que representará para esa fecha el 2,7% de la población.

El presidente de la Sección Cubana de Alzheimer, doctor en Ciencias Médicas, Juan de Jesús Llibre, dijo que la demencia es la primera causa de discapacidad en personas ancianas, y la mayor contribuyente de dependencia, necesidad de cuidado, sobrecarga económica y estrés psicológico en el cuidador.

La enfermedad de Alzheimer, que lleva el nombre del médico alemán que la describió en 1906, es un trastorno degenerativo del cerebro, que se desarrolla durante varios años y es la causa más común de demencia.

Todos esos problemas asociados al envejecimiento constituyen un reto para el sistema de seguridad social, los servicios de salud pública y la disponibilidad de fuerza laboral, por lo que Cuba requerirá de esfuerzos ingentes para asumir la situación de forma satisfactoria, señaló una reciente publicación de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

El Estado deberá ofrecer una atención y servicios de salud que garanticen una mayor y mejor calidad de vida a los ancianos, que propicien su participación integral en la sociedad, advirtieron a mediados de la pasada década las investigadoras Aida Rodríguez y Luisa Álvarez, en un artículo de la Revista Cubana de Salud Pública.

En la actualidad, Cuba, Uruguay y Argentina son los países más envejecidos de América Latina, pero de acuerdo con proyecciones estadísticas para 2030 la isla ocupará el primer lugar en ese acápite en la región, con poco más del 30 por ciento de la población por encima de los 60 años.

Instituida en 1990 por Naciones Unidas como Día Internacional del Adulto Mayor, la fecha del primero de octubre tiene como objetivo hacer conciencia sobre cómo vivir más y de qué manera.