La Habana. Cuba reportó una tasa de mortalidad infantil en 2010 de 4,5 niños menores de un año fallecidos por cada 1.000 nacimientos, dijo este lunes la prensa oficial, que destacó que es la más baja en la historia del país y es menor a la registrada en Estados Unidos y Canadá.

Según cifras recientes del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Canadá tiene un índice de 6 niños menores de un año muertos por cada 1.000 nacimientos, mientras Estados Unidos reportó una tasa de mortalidad de 7.

"Termina el 2010 con una tasa de mortalidad infantil de 4,5 por 1.000 nacidos vivos, la más baja registrada en nuestro país en toda su historia", publicó en su portada el diario Granma, del gobernante Partido Comunista.

El Gobierno dijo que la tasa de mortalidad infantil del año pasado se consiguió a pesar del embargo económico y comercial impuesto por su enemigo político Estados Unidos y se debe al esfuerzo del Estado, cuyo sistema sanitario gratuito es una de las banderas de la revolución.

Cuba había registrado en 2009 una tasa de mortalidad infantil de 4,8 por cada 1.000 nacimientos, en tanto que en 2008 reportó un índice de 4,7, la más baja entonces que se había logrado en medio siglo.

Según un estudio de Unicef, Cuba alcanzó una tasa de mortalidad infantil por malformaciones congénitas de 1,0 por 1.000 nacidos vivos. Estados Unidos reporta 1,8; Japón, 1,5; Noruega, 1,7; Argentina, 3,6; y Chile 3,7.

En 2010 nacieron 127.710 niños en Cuba y en 2009 habían nacido 130.027 niños, según cifras difundidas por el gobierno.

La principal causa de mortalidad neonatal está relacionada con las afecciones perinatales, entre ellas los recién nacidos con muy bajo peso y los menores de edad que mueren debido a las anomalías congénitas.

"Creo que Cuba es uno de los países donde la Convención sobre los Derechos del Niño tiene mayor vigencia, lo que significa que se han instaurado muchas políticas públicas que garantizan el desarrollo de los niños", destacó el representante de Unicef en Cuba, José Juan Ortiz Brú.

La isla había reportado una tasa de mortalidad infantil en 1960 de 37,3 niños menores de un año fallecidos por cada 1.000 nacimientos.