Las autoridades cubanas continúan este sábado el envío de alimentos e insumos básicos para los miles de damnificados por el huracán "Sandy", que dejó once muertos a su paso por la zona oriental de la isla, e intensas lluvias que aún persistían en la parte central.

Las orientales Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín fueron las tres provincias más golpeadas por el fenómeno, que pasó por esa zona en la madrugada de este jueves con fuertes lluvias acompañadas por vientos de gran intensidad, con ráfagas de hasta 165 kilómetros por hora.

La ciudad de Santiago de Cuba, la segunda del país y a unos 860 al sudeste de la capital La Habana, resultó muy dañada y ahora es un enjambre de gente que trata de recoger los árboles caídos y arreglar los edificios con fracturas y los postes derribados.

La ciudad, de 498 años de antiguedad y unos 500.000 habitantes, está sin electricidad, ni agua, pero los vecinos se organizan para limpiar el desastre que dejó "Sandy".

Cientos de santiagueros se unieron a las brigadas de soldados y de civiles de otras provincias enviadas para despejar las calles,entregar agua potable y mantener el orden, en un esfuerzo por recuperar la normalidad tan rápido como fuera posible y evitar epidemias y enfermedades.

"Ha sido muy duro, pero hay voluntad entre la gente de recuperarse", dijo a Xinhua la septuagenaria Andrea Frómeta, quien vive en el populoso Distrito José Martí y recuerda el pavoroso ruido de los vientos durante el paso de "Sandy".

"Ahora habrá que trabajar más. ¿Qué otra cosa vamos a hacer?", señaló con resignación Enrique Salazar, mientras cortaba con un machete las ramas de un árbol caído.

"Otros están mucho peor", apuntó en referencia a las once personas que perdieron la vida al paso del fenómeno, una inusual cantidad de víctimas en Cuba, donde hay un aceitado mecanismo de Defensa Civil.

El envío de recursos de emergencia fue acordado el jueves en una reunión del Consejo de Defensa Nacional, encabezada por el presidente Raúl Castro, que evaluó "preliminarmente los daños ocasionados" por "Sandy" y trazó estrategias para "prestar la ayuda que se requiera" a los damnificados, señaló el diario "Granma".

Castro se comunicó telefónicamente con los responsables de las zonas afectadas, les expresó su "confianza en la recuperación del país" y su "interés de visitar la región en las próximas horas", reseñaron medios locales.

El presidente cubano también destacó la importancia de "restablecer los principales servicios afectados, en particular la electricidad", dijo el portal de Solvisión, la televisora de Guantánamo.

Los daños, y las intensas lluvias que aún persisten, sobre todo en la región central de Cuba, llevaron a la Comisión Electoral Nacional a suspender la segunda vuelta de los comicios municipales, prevista para mañana de este domingo, hasta una fecha que se anunciará "oportunamente".

Por su parte, la Defensa Civil decretó este viernes una fase de alerta por intensas lluvias en las provincias centrales de Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spiritus y Ciego de Ávila, ya que "pueden persistir al menos 24 horas más".

Hasta el momento, no se ha divulgado la cifra total de damnificados, pero "en una evaluación preliminar en ocho de los nueve municipios de Santiago de Cuba (con excepción de la ciudad cabecera) se calculan 4.249 derrumbes totales de viviendas, 17.000 daños parciales de techos y 27.000 totales", dijo la agencia cubana Prensa Latina.

El balance de víctimas y daños parciales convierte a "Sandy" en el segundo huracán más mortífero de los que han azotado a Cuba en medio siglo, después de "Dennis", que dejó 16 muertos en julio de 2005.

Además de los once muertos en Cuba, perdieron la vida 26 personas en Haití, dos en República Dominicana y una más en Jamaica, además de que "Sandy" dañó miles de casas, anegó cultivos y derribó árboles por sus copiosas lluvias y vientos de 165 kilómetros por hora cuando pasó por esas islas del Caribe como huracán categoría dos.

El meteoro se debilitó este sábado por la mañana, pero aún sigue siendo una amenaza mientras se alejaba de las Bahamas y mantenía su lento andar hacia la costa este de Estados Unidos, donde los meteorólogos han advertido que podría convertirse en una de las tormentas más peligrosas en décadas.