Asunción. Al menos ocho policías y nueve campesinos murieron este viernes en un enfrentamiento durante un desalojo de una propiedad rural en el noreste de Paraguay, en el peor incidente vinculado a la tenencia de tierras en las últimas dos décadas en este país.

El gobierno del presidente socialista Fernando Lugo ordenó la intervención de las Fuerzas Armadas para apoyar a la policía en la zona y descartó la presencia del grupo de extrema izquierda Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en el choque.

"Siete policías han fallecido en este operativo policial-judicial (...), tuvimos siete bajas y hasta el momento hemos visto que hay alrededor de unas nueve bajas de los campesinos que han estado ocupando este lugar", dijo a periodistas el ministro del Interior, Carlos Filizzola.

Otro agente murió mientras era trasladado a la capital en un helicóptero y las autoridades no descartaron un número mayor de víctimas entre los campesinos, que son buscados en una zona densamente boscosa.

"Se actuó en base a una orden judicial para el desalojo (...) hubo disparos de parte de ellos, la policía también tuvo que responder a eso", agregó Filizzola al comentar el hecho ocurrido en unos terrenos privados de la colonia Ybyrá Pyta en el departamento Canindeyú, a unos 240 kilómetros de Asunción.

El comandante del Ejército anunció que unos 150 efectivos militares serían enviados inmediatamente a la zona ubicada en la frontera con Brasil, un área donde coexisten campos de soja, cría de ganado vacuno y grandes cultivos ilegales de marihuana.

"Todos los organismos de seguridad del gobierno y sus áreas estratégicas están trabajando en este momento en líneas de acción que devolverán la calma y tranquilidad a esta región", dijo el presidente Lugo en un mensaje a la nación.

El dirigente campesino José Rodríguez afirmó a una radioemisora local que los labriegos que murieron en la refriega eran parte de la denominada Liga Nacional de Carperos, que resolvieron resistirse al desalojo.

"Son campesinos humildes que han decidido tomar esa decisión lamentablemente", dijo.

Pero la fiscal Ninfa Aguilar declaró que el grupo tenía entrenamiento militar, armas de guerra y bombas caseras. "Están vestidos con ropa militar (...) prepararon trincheras, bombas, tenían todo listo para combatir. No son simplemente campesinos, estaban preparados para el enfrentamiento", aseguró.

Aguilar no descartó la presencia del EPP, un pequeño grupo radical responsable de secuestros y asesinatos durante la última década que opera en el norte del país y aspira a convertirse en una guerrilla. Filizzola dijo que el gobierno no tenía elementos para vincularlo con el conflicto.

Una fuente policial dijo que todos los agentes muertos recibieron impactos de bala de grueso calibre en la cabeza.

La hacienda de unas 2.000 hectáreas pertenece a un conocido empresario local que hace unos 20 días denunció el ingreso del grupo de unas 100 familias.

Las organizaciones campesinas denuncian que son "tierras mal habidas", producto del reparto a aliados durante la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989).

Reforma postergada. Los conflictos sobre la tierra crecieron en las últimas décadas a medida que se expandía el cultivo mecanizado de la soja, principal producto de exportación de Paraguay. La ganadería también se ha extendido a áreas que solían estar relativamente libres de agricultura a gran escala.

Paraguay es el cuarto exportador mundial de soja y la producción agropecuaria es el sustento de su pequeña economía.

Lugo asumió el poder en agosto del 2008 con la promesa de poner en marcha un postergado plan de reforma agraria, pero tuvo dificultades para acercar posiciones entre las organizaciones campesinas y los propietarios mientras buscaba poner orden en el organismo encargado de la distribución de tierras a campesinos.

"Este podría ser el hecho más grave de enfrentamiento entre campesinos y policías o uno de los más importantes", dijo el sociólogo Javier Caballero, catedrático en la Universidad Católica de Asunción.

"La tenencia de tierras en Paraguay es algo absolutamente escandaloso, totalmente desigual. Hay menos del 2% de la población que concentra más del 80% de las tierras y eso no significa explotación, sino tenencia que en su mayoría no se explota", agregó.

Según un informe reciente de la organización humanitaria Oxfam, la desigualdad de ingresos y en la tenencia de la tierra sigue siendo una de las más altas del planeta en Paraguay.

La pobreza extrema en el campo alcanza al 32,4% de la población y las fincas inferiores a 20 hectáreas que representan el 83,5% de las explotaciones, ocupan sólo el 4,3% de la tierra de cultivo, señaló el reporte.