La exposición al pesticida benomyl –prohibido en EE.UU., pero usado en Latinoamérica– está ligado a la enfermedad de Parkinson. Así lo muestra un trabajo de neurólogos de la Universidad de California (UCLA), en una primera conclusión tras años de estudios, lo que abre la interrogante de si su uso no debería ser vetado en nuestra región.

"Ya conocemos que en modelos animales y cultivos celulares los pesticidas agrícolas gatillan un proceso neurodegenerativo que provoca el Parkinson", dice sobre el tema Jeff Bronstein, profesor de neurología de la UCLA y también director del Programa de Trastornos del Movimiento.

Se refiere a los pesticidas paraquat, maneb y ziram, hoy en uso en California. "Y los estudios epidemiológicos -continúa- han demostrado que la enfermedad se produce a tasas elevadas entre los agricultores y en las poblaciones rurales”. Es por ello que “nuestro trabajo refuerza la hipótesis de que los pesticidas pueden ser parcialmente responsables”.

La novedad de lo descubierto por el equipo de Bronstein y Arthur G. Fitzmaurice, estudiante de post doctorado, es que ha logrado trazar de qué manera el pesticida provoca la enfermedad, lo que abre, en palabras de Bronstein, “una nueva vía para el desarrollo de fármacos terapéuticos".

Sucede que el benomyl impide que una enzima llamada ALDH (aldehyde dehydrogenasa) anule una toxina natural que produce el cerebro con su actividad, conocida como DOPAL. Entonces, a medida que esta se acumula, comienza a dañar a las neuronas, inicialmente de la zona llamada “sustancia nigra”, incrementando así el riesgo de sufrir Parkinson.

Más allá de su conexión con el Mal de Parkinson, resulta inquietante que el benomyl circule de manera extendida en la región, luego que fuera prohibido en los EE.UU., en 2001, debido a evidencia toxicológica que arrojó que podía causar tumores en el hígado, malformaciones cerebrales, daños en el aparato reproductivo y carcinogénesis.