Londres. Las madres que comen una dieta rica en grasas antes y durante el embarazo podrían estar poniendo en riesgo a su bebé, según dijeron científicos este martes.

Investigadores británicos que estudian a ratones hallaron que la dieta de la madre podría interactuar con los genes que hereda el bebé e influir en el tipo o la severidad de los defectos de nacimiento, como una enfermedad cardíaca congénita y un paladar hendido.

"Estos son resultados muy importantes porque hemos logrado demostrar por primera vez que las interacciones entre los genes y el medio ambiente pueden afectar el desarrollo del embrión en el vientre", dijo Jamie Bentham, del Centro Wellcome Trust de Genética Humana de la Oxford University, que lideró el estudio.

"Esto es alentador porque insinúa que los defectos cardíacos congénitos podrían prevenirse mediante medidas como alterar la dieta materna", agregó.

Esa enfermedad es la forma más común de defecto al nacer, y estudios previos demostraron que los niños de madres con diabetes o sobrepeso tienen un mayor riesgo de sufrirla.

También se sabe que ciertos cambios genéticos, como una deficiencia en el Cited2, pueden provocar la aparición de la enfermedad cardíaca congénita.

Pero hasta ahora, los científicos no sabían si otros factores externos, como la dieta de la madre, podían interactuar con las variaciones para afectar al bebé.

El equipo británico, cuyos resultados fueron publicados en la revista Human Molecular Genetics, comparó a ratones sanos con otros a los cuales les faltaba el gen Cited2.

Esta deficiencia causa defectos cardíacos en los ratones y los humanos y puede también conducir a un situación grave de condición cardíaca llamada isomerismo atrial, en la cual se altera la asimetría izquierda-derecha del corazón.

Los investigadores alimentaron a los ratones con una dieta rica en grasas antes y después del embarazo y luego estudiaron el desarrollo de sus bebés usando imágenes por resonancia magnética. Los resultados fueron comparados con los de otros ratones que fueron alimentados con una dieta equilibrada.

Entre las crías que tenían una deficiencia del Cited2, el riesgo de isomerismo atrial se duplicó, dijo el equipo. Y la probabilidad de sufrir un paladar hendido se multiplicó por siete cuando las madres comían una dieta rica en grasas.

Estos cambios no ocurrieron en los ratones genéticamente normales de las madres con un alto consumo de grasas, lo que insinuó que es la combinación de ambos factores la responsable del aumento del riesgo.

Jeremy Pearson, director médico asociado de la Fundación Cardíaca de Reino Unido, que financió parcialmente el estudio, dijo que los resultados pueden ofrecer más conocimiento acerca de los defectos de nacimiento en los humanos.

"Esta investigación muestra que la dieta durante el embarazo puede afectar directamente la activación de genes en el bebé. El estudio fue en ratones, pero puede existir una relación similar en los humanos", puntualizó.