Quito. El volcán Tungurahua, ubicado en el centro de Ecuador, registró el sábado una disminución de su actividad eruptiva, pero las autoridades decidieron mantener las medidas de seguridad puestas en práctica para proteger a la población afectada. 

El coloso, cuyo nombre en quichua significa "Garganta de Fuego", alarmó la víspera a la población aledaña con la expulsión de una gran columna de ceniza, reflejando un nuevo proceso eruptivo.

"Por el cambio de comportamiento, el volcán bajó su intensidad (...) La ceniza es menor", dijo Sandro Vaca, técnico de monitoreo del Instituto Geofísico.

La erupción del Tungurahua, situado a 130 kilómetros al sudeste de Quito, provocó una abundante caída de ceniza en las provincias costeras del país, lo que obligó a las autoridades a cerrar las operaciones del aeropuerto de Guayaquil.

La terminal aérea de la ciudad costera prevé reabrir los vuelos, que fueron cambiados a Quito y Manta, a las 15.00 hora local (2000 GMT) tras realizar una limpieza de la pista.

La actividad registrada el viernes fue la segunda de mayor intensidad vista en el volcán desde octubre de 1999.

Autoridades informaron tarde el viernes que unas 2.500 personas fueron evacuadas en las comunidades cercanas al volcán, según los planes de emergencia previstos por el Gobierno.

Pero en la mañana del sábado las familias afectadas comenzaron a retornar a sus comunidades, informó la Secretaria de Riesgo.

El Tungurahua es uno de los ochos volcanes que son considerados activos en Ecuador.