Jerusalén.  Las donaciones de órganos en Israel aumentaron en enero después del deceso de un futbolista estrella del país que generó un debate religioso sobre la muerte cerebral y llevó el tema a los titulares de la prensa.

El ex jugador de Israel y defensor del Liverpool de Inglaterra Avi Cohen sufrió graves lesiones en la cabeza en un accidente de moto en diciembre, por lo que se declaró su muerte cerebral y se le colocó un respirador artificial.

Cohen había firmado como donante de órganos, pero su familia se rehusó a cederlos.

Reportes de medios de comunicación indicaban que algunos rabinos habían pedido a la familia que no efectuara la donación. La viuda del futbolista dijo que la decisión había sido suya.

Según el Centro de Trasplantes de Israel sólo el 10% de las personas portan una tarjeta de donante. La ley israelí establece que los miembros de la familia tienen la última palabra y pueden vetar el propio compromiso de una persona de donar sus órganos.

Alrededor de la mitad de las familias de potenciales donantes brindan su consentimiento para extraer los órganos, una tasa que para algunos expertos es baja en relación con otros países occidentales.

Dvora Szerer, portavoz del Centro de Trasplantes de Israel, dijo que los trasplantes aumentaron repentinamente 150% en las semanas posteriores al conmovedor momento en que el hijo de Cohen anunciara por la televisión nacional que su padre había sido declarado con muerte cerebral, "lo que implica decir que ha muerto".

Algunos rabinos influyentes predican que quitar los órganos de una persona cuyo cerebro está muerto es equivalente a asesinar.

"La principal razón que las personas dan para rehusarse a donar órganos es religiosa. La ley judía es percibida, erróneamente, como contraria a ello, cuando se sabe que en el judaísmo depende de a qué rabino se le consulte", dijo el profesor Jacob Lavee, jefe del Comité Directivo del Centro de Trasplante de Israel.

En general, los rabinos más ultra-ortodoxos están en contra de la donación de órganos, mientras que otros adoptan una interpretación más liberal de la ley judía.

En 2008, Israel aprobó una ley que establece las condiciones para declarar la muerte cerebral de una persona.

La normativa fue negociada con los principales rabinos, que querían asegurarse de que los médicos no se apresuraran a diagnosticar la muerte cerebral en pos de obtener los órganos.

La ley estipula que sólo médicos autorizados por un comité especial, que incluye a rabinos entre sus miembros, puede determinar la muerte cerebral de una persona y sólo ante la evidencia de imágenes tomadas por dispositivos médicos.

"La muerte de Avi Cohen surge en cada conversación con las familias de los donantes", destacó Szerer del centro de trasplantes. La concienciación aumentó y ha crecido la cantidad de personas dispuestas a donar sus órganos, añadió.