Newark, Estados Unidos. Una jueza de Estados Unidos ordenó este lunes que dos hombres de Nueva Jersey queden detenidos hasta su próxima audiencia judicial, bajo cargos de intentar reunirse con militantes islámicos en Somalia para atentar contra soldados estadounidenses y otras personas.

Mohamed Mahmood Alessa, de 20 años, y Carlos Eduardo Almonte, de 24, fueron arrestados en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York este sábado mientras intentaban abordar vuelos separados a Egipto rumbo a Somalia, dijeron fiscales estadounidenses.

La magistrada Madeline Cox Arleo ordenó que ambos hombres permanecieran arrestados hasta una audiencia sobre posible libertad bajo fianza el jueves, luego de un procedimiento de cinco minutos en una abarrotada corte federal de Nueva Jersey.

Los fiscales, que pedirán que la libertad bajo fianza sea denegada, afirman que los dos sospechosos conspiraron para cometer un acto de terrorismo internacional al llevar a cabo una "violenta jihad" junto a Al Shabaab, un movimiento juvenil somalí vinculado a la red Al Qaeda.

De ser condenados, enfrentan una pena máxima de cadena perpetua. Los abogados de ambos acusados se negaron a hablar con la prensa.

Los acusados, ambos con frondosas barbas, fueron encadenados en los tobillos y las muñecas. Alessa tenía moretones en una parte de su rostro. Fiscales dijeron que se resistió al arresto.

El fiscal estadounidense Paul Fishman, máximo fiscal federal en Newark, dijo que la radicalización originada en el país era "un peligro muy real".

Se trataba de uno "de un número de otros casos en que la gente que está en Estados Unidos es acusada de haberse radicalizado (...) y han decidido que lo que les gustaría hacer es participar en actividades violentas contra estadounidenses o contra personas en el extranjero", indicó Fishman.

Los arrestos siguieron a un intento fallido de un ciudadano estadounidense nacido en Pakistán por hacer estallar un coche bomba en el Times Square de Nueva York en mayo y un incidente ocurrido el día de Navidad, en el que un nigeriano está acusado de tratar de hacer explotar un avión con destino a Detroit.

Funcionarios federales dijeron que no había un plan activo y que Alessa y Almonte, que han estado bajo vigilancia desde octubre del 2006 tras un dato de un conocido, no presentaban una amenaza inmediata.