Quito. Ecuador se está convirtiendo en unas "Naciones Unidas" del crimen organizado ya que traficantes de drogas desde Albania a China la usan como plataforma para llegar a acuerdos con contrabandistas andinos independientes de cocaína, dijo un funcionario estadounidense.

Ecuador está ubicado geográficamente entre los dos principales productores mundiales de cocaína, Colombia y Perú, lo que ha ayudado a que la nación andina de 14 millones de habitantes se convierta en un refugio no reconocido para acuerdos internacionales de drogas, sostuvo el funcionario antidroga.

"Tenemos casos del crimen organizado de Albania, Ucrania, Italia, China, todos en Ecuador, todos consiguiendo su producto para distribuir en sus respectivos países", dijo Jay Bergman, director de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) para la región Andina de Sudamérica, a Reuters.

Los cárteles colombianos controlaban las redes de distribución global de cocaína en la década de 1980, pero ahora están fragmentados y debilitados tras una ofensiva de las fuerzas de seguridad de Colombia con el respaldo de miles de millones de dólares de ayuda estadounidense.

Las bandas colombianas ahora trabajan mayormente como proveedoras y entregan los trabajos peligrosos de tráfico a cárteles mexicanos -que controlan el acceso al mayor mercado mundial de drogas ilícitas, Estados Unidos- y a otros grupos criminales internacionales que trabajan en Europa, el segundo destino de estupefacientes.

Con el aumento del control en Colombia, los narcotraficantes prefieren mover las drogas rápido a través de sus fronteras terrestres a Ecuador y Venezuela y conectar con socios comerciales, dijo Bergman.

"Si soy un traficante de drogas italiano organizado y quiero encontrarme con mi par colombiano (...), es probable que prefiera encontrarme en Ecuador antes que en Colombia", observó.

"(Es más fácil) hacerme sellar el pasaporte en Ecuador y decir, 'Sí, fui a las islas Galápagos de vacaciones'", afirmó refiriéndose a la reserva natural hecha famosa por Charles Darwin.

Captura de submarino. El gobierno del presidente Rafael Correa insiste en que está haciendo todo lo posible para perseguir y disuadir a los narcotraficantes dentro de Ecuador.

Bergman reconoció que el gobierno ecuatoriano está dando pasos para combatir a los contrabandistas, incluyendo incautaciones importantes como la de un submarino de 30 metros de longitud cargado con drogas que fue capturado el año pasado.

La policía ecuatoriana también ha detenido a grandes capos colombianos y ha confiscado envíos de cocaína de muchas toneladas.

Funcionarios ecuatorianos no estuvieron disponibles de inmediato para realizar comentarios, pero el fin de semana pasado Correa sometió a referendo una reforma al sistema judicial con medidas que dice ayudarán a combatir la corrupción y los delitos. El conteo de los votos aún está en proceso.

Correa abandonó un requerimiento de visado en el 2008 para que visitantes de cualquier país puedan quedarse hasta 90 días, en una medida para promover el libre movimiento y el turismo.

Pero algunos analistas ecuatorianos dicen que ésto ha llevado a un aumento de la presencia de delincuentes extranjeros. Ecuador modificó la ley el año pasado al pedir visas para turistas a algunos países de Africa y Asia.

Poderosos cárteles mexicanos son los mayores compradores de la cocaína colombiana para abastecer al masivo mercado estadounidense.

Compran mayormente a productores colombianos o a guerrilleros izquierdistas que cultivan vastos campos de coca para financiar una insurgencia de décadas o a nuevas bandas criminales que tienen sus orígenes en grupos paramilitares, también veteranos del conflicto de Colombia.

El consumo de cocaína en Estados Unidos está bajando, aunque el número en Europa se ha duplicado en la última década.

Algunos grupos del narcotráfico mexicanos se están ampliando al lucrativo comercio europeo, pero tiene problemas para competir con bandas locales bien establecidas, dijo Bergman.

Sangrientas guerras del narcotráfico en México, propagadas en parte por la ofensiva del Ejército ordenada por el presidente Felipe Calderón, han causado la muerte de más de 38.000 personas en los últimos cuatro años y ésto los distrajo de sus esfuerzos para expandirse a Europa.

"La administración de Calderón ha estado luchando duro contra los cárteles mexicanos y creo (...) que los mexicanos van a recibir una paliza bastante severa y se van a retirar mucho del mercado mundial, aunque están muy arraigados y van a permanecer en Estados Unidos", sostuvo Bergman.