Miami. Estados Unidos y Cuba, vecinos, pero enemigos ideológicos, están conversando sobre los riesgos de un enorme derrame de petróleo en el Golfo de México que, según expertos, podría ser llevado hasta las costas de la isla por las fuertes corrientes marinas.

Los oceanógrafos están pronosticando que la poderosa corriente conocida como Loop Current podría arrastrar parte del ese petróleo a través del Estrecho de Florida, amenazando la costa sur de ese estado y el noroeste de Cuba.

La portavoz del Departamento de Estado, Virginia Staab, dijo que diplomáticos estadounidenses en La Habana entregaron este miércoles al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba una nota informando sobre el derrame y las proyecciones del desplazamiento de la marea negra.

"Hemos tenido discusiones a nivel de trabajo con el Gobierno cubano para mantenerlos informados sobre los desarrollos", dijo.

"También comunicamos el deseo de Estados Unidos de mantener una línea clara de comunicación con el Gobierno cubano sobre los desarrollos", añadió Staab, subrayando que "nuestra prioridad es frenar la fuga de petróleo".

El petróleo desparramado en aguas estadounidenses por un pozo dañado en el lecho marino propiedad de BP Plc ya impactó algunas partes de la costa estadounidense del Golfo, en lo que funcionarios temen que provoque una catástrofe ecológica y económica.

Monitoreo. Cuba, que ha hecho del turismo costero una de sus principales fuentes de ingresos de divisas, ha dicho que está monitoreando el comportamiento del derrame de petróleo en Estados Unidos.

Washington y La Habana no tienen relaciones diplomáticas formales, que fueron interrumpidas tras la revolución de Fidel Castro en 1959 que convirtió la isla en una nación comunista.

Estados Unidos mantiene desde hace casi medio siglo un embargo comercial contra Cuba y ambos gobiernos, pese a los deseos de un "nuevo comienzo" del presidente Barack Obama, continúan enfrentados sobre derechos humanos y muchos otros asuntos.