La Habana. "El país tiene una estructura demográfica de naciones desarrolladas y su principal rasgo es el envejecimiento poblacional", dijo el director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, Juan Carlos Alfonso.

Después de señalar que ese no es un hecho totalmente negativo, el demógrafo aseguró que ese es el resultado del desarrollo social de la isla, cuyo gobierno desde hace más de medio siglo mantiene sólidas políticas en salud pública, educación y asistencia social, entre otras.

Los expertos señalan entre las causas de ese envejecimiento los muy bajos niveles de fecundidad, la disminución de la mortalidad, con una alta esperanza de vida, y un saldo migratorio negativo en la mayoría de los años de las últimas décadas.

De acuerdo con el último Censo de Población y Viviendas, realizado a fines de 2012, el grupo de personas de 60 años y más representa el 18,3 por ciento de la población de los poco más de 11 millones de cubanos.

Sin embargo, a fines de 2013 ese porcentaje subió a 18,7 y se pronostica que en 2030 sea de poco más del 30 por ciento de la población total, es decir uno de cada tres cubanos.

Por otro lado, mientras aumenta el número de personas de 60 años y más, disminuyen las de cero a 14 años y de manera paulatina cae la población en edades económicamente activas, de 15 a 59 años.

Si en 1980 arribaron a la edad laboral 238.000 cubanos, en 1997 ese monto descendió a 166.000 y se pronostica que para 2020 sean apenas 129.000 con el agravante de que en esa fecha llegarán a la edad de jubilación 131.000, es decir se incorporarán al trabajo menos personas de las que se van a jubilar.

Otro fenómeno que demógrafos como Alfonso estudian es el hecho de que desde hace 37 años las mujeres cubanas están por debajo de la tasa de reemplazo, ya que desde 1978 no dejan a otra que las sustituya en la función reproductiva.

"Eso es algo típico de los países desarrollados y tiene un impacto sobre toda la sociedad", aseguró Alfonso.

En ese sentido, el especialista señaló que la sociedad cubana en un futuro mediato tendrá menos niños y jóvenes, pero crecerá el grupo de 60 años y más y dentro de ese segmento aumentarán los más ancianos, que tienen entre 75 y 80 años, y sobre todo las mujeres.

Por eso aumentarán las mujeres en el total del país, pues tienen más alta esperanza de vida, pero este incremento será fundamentalmente entre las mayores y no en las jóvenes y las que están en edad reproductiva.

De no revertirse esa situación, a fines de la próxima década, es posible que mueran más cubanos que los que nazcan, como sucede en la actualidad en La Habana.

El Consejo de Ministros aprobó en octubre último un grupo de medidas para enfrentar el envejecimiento de la población y que busca estimular la fecundidad, atender las necesidades del creciente número de ancianos y favorecer el empleo de las personas aptas para trabajar.

Las autoridades también tratan de estimular el nacimiento de dos o más hijos por parejas al tiempo que el sistema nacional de salud perfecciona la atención geriátrica e impulsa la apertura de nuevos asilos de ancianos.