La expansión del coronavirus entre los refugiados de todo el mundo, más de un 80% de los cuales viven en países en desarrollo, es motivo de "preocupación" para la ONU y las ONG, que en estas últimas semanas han reforzado sus programas y han llamado a la solidaridad internacional para proteger a las comunidades especialmente vulnerables.

"Estoy muy preocupado por esta pandemia sin precedentes y su impacto en los refugiados y en la comunidades de acogida", ha asegurado en un comunicado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, quien ha explicado que la agencia está "ajustando rápidamente" su despliegue para responder "lo mejor posible".

ACNUR, que el 26 de marzo solicitó US$255 millones dentro del llamamiento generalizado de la ONU frente a la pandemia, considera claves las tareas de prevención, habida cuenta de que la mayoría de los refugiados viven en campos superpoblados o en zonas urbanas pobres, sin apenas asistencia médica y con unas redes de saneamiento e higiene inadecuadas.

La directora global de operaciones de World Vision, Isabel Gomes, ha coincidido en este aviso, recordando que este tipo de circunstancias "significan que las medidas para prevenir y responder a COVID 19, como la cuarentena y el distanciamiento social, simplemente no son posibles".

En Brasil, ACNUR y sus socios han establecido una zona de aislamiento en la zona de Boa Vista, con la intención de recluir en ella a los migrantes venezolanos que puedan estar contagiados de coronavirus.

La ONG, que ha repartido kits de higiene, mascarillas y desinfectante de calidad y trabaja en la capacitación en saneamiento, protección y educación, pone el foco en los niños, un colectivo para el que el coronavirus representa "un importante multiplicador de amenazas".

Gomes ha advertido del riesgo de que sufran "violencia física y sexual, explotación y abuso, matrimonio infantil, trabajo infantil y violencia de género". "También es probable que esta pandemia aumente el número de menores separados y no acompañados, ya que los cuidadores mayores tienen un alto riesgo de mortalidad por el virus", ha señalado en un comunicado.

Focos de actuación. El jefe de ACNUR ha señalado que un "apoyo internacional coordinado" es "absolutamente crítico" en contextos como el actual y en escenarios complejos como el de Bangladesh, donde se acumulan cientos de miles de refugiados rohingyas.

Más de 2.000 voluntarios trabajan ya para concienciar a la población de las amenazas, en el marco de una campaña de prevención que incluye también panfletos y mensajes de radio, así como nuevas instalaciones de aislamiento.

En las islas griegas del Egeo, donde 35.000 solicitantes de asilo viven en instalaciones pensadas para menos de 6.000, ACNUR ha colaborado en el reparto de material esencial y en el establecimiento de unidades de vigilancia y cuarentena. También ha movilizado a refugiados como voluntarios para difundir los mensajes.

Las organizaciones humanitarias han comenzado a efectuar controles de temperatura en los accesos a los dos principales campos de refugiados sirios de Jordania, donde se han ampliado los horarios de apertura de tiendas para facilitar que la población guarde las distancias necesarias para evitar contagios.

Por otra parte, se han reforzado las medidas en Burkina Faso, República Democrática del Congo, Etiopía, Uganda y Sudán. En este último país, la ONU ha ayudado en el caso de Sudán a una campaña masiva de información promovida por el Gobierno y que ha incluido el envío de unos 15.000 mensajes de texto.

En Brasil, ACNUR y sus socios han establecido una zona de aislamiento en la zona de Boa Vista, con la intención de recluir en ella a los migrantes venezolanos que puedan estar contagiados de coronavirus. Además, se ha iniciado la distribución de mil lotes de higiene entre las poblaciones indígenas de Belem y Santarem.