Una de las atracciones turísticas de Río de Janeiro, el teleférico que sube hasta el cerro del Pan de Azúcar, conocido popularmente como "bondinho", cumple este sábado 100 años sin que el interés que supuso su instalación haya decaído entre la población carioca como entre todos los turistas que visitan la ciudad.

El bondinho, llamado así debido a su similitud con los tranvías antiguos que había en las calles de Río de Janeiro, conocidos como "bondes", une, en dos trechos, la Praia Vermelha, ubicada en el barrio de Urca, en la zona sur de Río de Janeiro, con el Pan de Azúcar, con parada previa en el Morro da Urca.

Desde ahí, el visitante puede optar por quedarse allí o tomar nuevamente el bondinho hasta los 220 metros de altura que tiene el Pan de Azúcar.

Más de 40 millones de pasajeros, según datos de Riotur, la empresa municipal de turismo, pasaron ya por el teleférico más famoso del mundo desde su inauguración, obra del ingeniero Augusto Ferreira Ramos.

Con capacidad para transportar hasta 65 personas por viaje, en un recorrido que dura unos 3 minutos en ambos trechos, el bondinho llega a ser utilizado por 6.000 personas diarias en la temporada alta, por unas 2.000 diarias en períodos de menor movimiento.

El récord fue alcanzado el 2 de enero de 2010, cuando 9.849 personas utilizaron el transporte para subir al Morro de Urca y al Pan de Azúcar. A pesar del precio elevado, de 53 reales (US$25), el teleférico no es sólo una atracción para los extranjeros que visitan Río de Janeiro: 53% de los pasajeros son brasileños.

Al llegar a lo alto de los dos cerros, los visitantes pueden gozar de una magnífica vista de Río de Janeiro, en concreto de la Bahía de Guanabara, y una plena visión frontal del Cristo de Corcovado, la otra gran atracción de la ciudad.

La instalación del teleférico fue un proyecto aventurado. En esa época, en 1912, apenas existían dos teleféricos más en el mundo.

Las obras se iniciaron en 1910, ante la incredulidad de la mayoría de la población carioca, que tenían a Ferreira Ramos como un auténtico lunático.

Cuentan las crónicas que los propios colegas del Club de Ingeniería de Río de Janeiro le sugirieron, con sarcasmos, que la línea de teleférico uniese directamente la playa con la cima del Pan de Azúcar.

Para realizar el proyecto, se necesitaron 4 toneladas de material, que llevaron más de 400 hombres que tuvieron que escalar el cerro. Los equipos del teleférico fueron importados de Alemania. El primer modelo, de madera, era muy similar a los tranvías que circulaban por la ciudad, naciendo así el apodo de "bondinho".

Tras dos años de obras, el primer trecho del teleférico, de 538 metros de extensión, fue inaugurado, enlazando la Praia Vermelha con el Morro da Urca. En aquella época, cada trayecto podía llevar a 22 personas, en 6 minutos de viaje. Ya la segunda línea, fue inaugurada el 18 de enero de 1913, con 749 metros de extensión y uniendo el Morro da Urca con el Pan de Azúcar.

Las obras y el mantenimiento de las instalaciones iban a cargo de la Compañía Camino Aéreo del Pan de Azúcar, creada en 1909 por el propio Augusto Ferreira Ramos, a cargo de la empresa hasta 1934.

Fue sin embargo en la década de los 70 que el teleférico se modernizó, con la instalación de nuevas estaciones y dos nuevos vehículos, más amplios y transparentes y que permitieron que los viajeros pudieran ver los exteriores desde cualquier punto en el interior del teleférico.

El teleférico ganó popularidad mundial gracias a la película del agente James Bond "Moonraker", interpretada en 1979 por Roger Moore y en la que el famoso agente 007 protagoniza una eléctrica escena contra un enemigo en el techo del teleférico, con las excelentes vistas de Río de Janeiro y sus playas de fondo.

Para celebrar su centenario, se distribuyeron este sábado 2.000 pedazos de pastel entre los visitantes del teleférico, y a cada 100 personas que pasaban por la billetería, se regalaba un recuerdo de los 100 años de la famosa atracción.

La celebración del centenario continuará este domingo con la apertura de una exposición de fotos, que recorrerá la historia del icónico transporte.

Ya en enero, con motivo del centenario de la instalación del segundo trecho del teleférico, se realizarán varias actividades para conmemorar la fecha.