Caracas. Un total de 221 presos murieron en las cárceles de Venezuela durante el primer semestre de este año, lo que representa un aumento de 25,5% respecto a las 176 víctimas del mismo período de 2009, según datos del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

El director de la organización no gubernamental, Humberto Prado, precisó además que entre enero y junio resultaron heridos en hechos violentos dentro de las penitenciarías 449 presos, 30,9% más que en el mismo lapso del año anterior.

De acuerdo al informe de la OVP, 57% de las víctimas murieron por heridas de armas de fuego, 15% por armas blancas, y el porcentaje restante por ahorcamiento, paros cardíacos, VIH-Sida, quemaduras y tuberculosis, entre otros.

El 82% de los fallecidos tenía entre 18 y 25 años; 11% entre 25 y 35 años, y 7% entre 35 y 50 años, señaló el informe de la organización humanitaria divulgado este miércoles por los medios locales.

El Observatorio añadió que hasta el cierre del primer semestre las cárceles venezolanas albergaban a un total de 43.461 internos, de los cuales sólo 12.000 están sentenciados.

A juicio de Prado, esas cifras evidenciaría el "fracaso" de la política carcelaria del gobierno venezolano que desde 1999 preside Hugo Chávez.

"En 11 años han muerto 6.130 reos, el gobierno debe asumir su fracaso y elaborar nuevos proyectos con la participación de expertos y de los presos", declaró Prado, según publicó el diario Últimas Noticias de Caracas.

En las hacinadas cárceles venezolanas, consideradas unas de las que registran más incidentes violentos de Latinoamérica, murieron 366 reos en 2009, según datos del Observatorio.

La OVP denuncia constantemente las pésimas condiciones de vida dentro del sistema carcelario venezolano, que tiene una capacidad estructural de apenas 15.000 reos pero alberga a más de 43.000 según sus cifras.

Además del hacinamiento, el sistema penitenciario se caracteriza por la mezcla de perfiles de presos y el tráfico de armas que potencian la violencia en las cárceles, según ha explicado Prado en varios informes, en los que ha planteado una reestructuración y una mejora de los procesos penales para evitar el retardo procesal.

En Venezuela se han vuelto frecuentes las huelgas de hambre y autosecuestros de familiares de los presos como medidas de presión a las autoridades para se aceleren los juicios y se mejore el trato a los reos por parte de los oficiales custodios.

El gobierno venezolano creó, en octubre de 2008, el Consejo Superior Penitenciario, integrado por el Tribunal Supremo y la Fiscalía, para intentar "resolver de manera rápida y efectiva los problemas" que se registran en las cárceles del país, dijo entonces el ministro del Interior, Tarek El Aissami.

También ha admitido la gravedad de la situación carcelaria y ha activado planes para intentar mitigarlo, como instalar juzgados móviles en los penales para acelerar los procesos, y anunciado planes de desarrollar un nuevo programa de adiestramiento para los custodios carcelarios.