Miles de inmigrantes acudieron ayer al encuentro con Rafael Correa en Madrid esperanzados en escuchar acciones concretas que frenen los desahucios en España.

El Presidente les dijo que las puertas del país están abiertas para los que quieran regresar, habló de ampliar la asesoría legal que durante tres meses ofrece el Gobierno en cuatro consulados y anunció que estudia medidas para denunciar la ley hipotecaria española ante las instancias internacionales porque viola los derechos humanos. Después, durante una hora, se dedicó a cantar.

El aforo del auditorio de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense resultó insuficiente. La Secretaría Nacional del Migrante (Senami) estimó una asistencia de unas 900 personas pero acudieron el triple.

La entidad se vio abocada a desalojar el lugar para evitar incidentes graves tras las protestas de cientos de personas que no podían ingresar. Y a los ecuatorianos, pese a proferir gritos por la “mala organización” del acto, no les quedó otra opción que ubicarse en las afueras del recinto.

El programa previsto se redujo por el retraso de una hora y media del Mandatario (su arribo estaba previsto a las 20:30) y el cambio de escenario. Una decena de grupos artísticos no pudo actuar.

Correa llegó a la cita al compás de las notas de la canción Patria que ha hecho suya el Movimiento Alianza País. Eran las 22:00.

Tras un breve repaso a la agenda en Turquía y a la maratoniana jornada en tierras ibéricas, arremetió contra la prensa del país europeo (minutos antes había concedido una entrevista a Televisión Española y a la agencia EFE).

Como lo hiciera en la rueda de prensa junto a su homólogo español, Mariano Rajoy, invitó a los medios a acabar con esos “estereotipos que tienen en la cabeza” porque en Ecuador hay “absoluta libertad de expresión”.

“Es un Estado de derecho. No se persigue periodistas, se persigue delitos”.

Criticó que en los medios se hable de violación de derechos humanos en el país y no de la problemática de los hipotecados que pese a perder sus viviendas, mantienen una deuda con el banco.

“Eso si es una violación a los derechos humanos, pero no hay una campaña de la prensa para informar sobre eso”. La ley hipotecaria española -señaló- transfiere “todo el riesgo de la contratación al ciudadano” pese a que “en todo país del mundo se exige que con la entrega de la garantía se acabe la deuda”.

En términos similares se manifestó en su comparecencia en el Palacio de la Moncloa (sede de la presidencia del gobierno español) pero ante los migrantes advirtió que estudia fórmulas para denunciar “esta injusticia” ante los organismos de derechos humanos.

Correa no hizo ninguna mención al proyecto de Ley que se tramita en la Asamblea para evitar que entidades financieras españolas cobren sus deudas con bienes que los acreedores poseen en Ecuador.

“Es una normativa necesaria que serviría de verdad a los migrantes, pero ni siquiera se ha referido a ella”, se lamentaba una dirigente (su temor surge a raíz de la compra de cartera de crédito que el años pasado efectuó Banco Pichincha España).

Los quince minutos de intervención dejaron paso a un concierto en toda regla. El canciller Ricardo Patiño llevó la batuta de un recital de música nacional que se prolongó hasta media hora antes de la medianoche.

El Presidente cantó ante un público entregado que entre canción y canción le gritaba “tú si que vales”.

“Es que el apoyo a Correa es unánime”, comentaba Mario Cuzco, nuevo representante de la Senami en España.