Madrid. Un mar de pañuelos rojos recibió este martes con aire festivo el tradicional chupinazo, el lanzamiento desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona del cohete anunciador que da inicio a las fiestas de San Fermín, nueve días de espectáculos taurinos, música, bebida y comida, que disfrutan por igual españoles y extranjeros.

Este año, el honor de encender la mecha del cohete, cuyo sonido se asemeja al despegue de un avión a reacción, correspondió a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, ante una Plaza Consistorial abarrotada - por unas 12.500 personas según cálculos del Ayuntamiento -, que grita el habitual "¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!".

Tras el chupinazo, miles de asistentes se anudaron al cuello el pañuelo rojo, prenda por antonomasia de unas fiestas que fueron inmortalizadas por el escritor estadounidense Ernest Heminway.

Este miércoles por la mañana se celebrará el primero de los tradicionales encierros, acto central y el momento más internacional de los Sanfermines, en los que los que cientos de mozos de todo el mundo corren delante de los toros por las calles de la capital navarra hasta llegar al coso taurino.

La retransmisión en directo de la carrera por televisión ha acentuado su leyenda y ha traído consigo una peligrosa masificación. Está prohibida la participación de menores de edad o de personas bajo los efectos del alcohol durante este arriesgado evento, en el que falleció el año pasado un joven madrileño por una cornada en el cuello.

Los encierros se celebrarán todas las mañanas hasta el 14 de julio, cuando se celebre el octavo y último día de fiestas. Entre encierro y encierro, los asistentes dispondrán de conciertos, espectáculos y verbenas para honrar al patrón de la ciudad.