Si bien suele estar en compañía de veteranas y trajeadas autoridades, Christine Lagarde aprovechó su visita esta semana a Perú para ampliar su registro al viajar a la cordillera andina para recolectar verduras, charlar con jóvenes empresarios y recorrer junto a operarios las obras de construcción del Centro de Convenciones de Lima.

Conocida por su esbelta figura y su alabada elegancia, no es habitual ver a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) en pantalón vaquero, camisa informal y gorro para protegerse del sol en las estribaciones de los Andes peruanos.

Esta peculiar escena se produjo este miércoles en el distrito de Vinchos, en la región peruana de Ayacucho (unos 700 kilómetros al sureste de Lima), cuando Lagarde recorrió en compañía de la Primera Dama de Perú, Nadine Heredia, varios proyectos de desarrollo productivo en una humilde comunidad rural.

Allí conversó con los habitantes locales quienes le explicaron cómo mejoraban la producción agraria local gracias a programas sociales dedicados a las poblaciones rurales de menores ingresos como "Mi Chacra Emprendedora - Haku Wiñay".

Ataviada con un bolso de lana indígena tejido con vivos colores y un enorme repollo de los huertos locales, Lagarde mostró su lado más cercano y humano.

La agenda de la jornada, sin embargo, contaba con otras sorpresas.

Tras un viaje en helicóptero y otro en el avión presidencial, y una parada en su hotel en Lima, la comitiva de la directora general del Fondo Monetario se lanzó al infernal tráfico de la capital peruana para visitar las obras de construcción del Centro de Convenciones, que acogerá la asamblea anual del organismo en octubre de 2015.

Lagarde, que logró esquivar el uso del casco de seguridad que llevaban todos los empleados y asistentes, agradeció con unas breves palabras en español la labor de los trabajadores y recorrió la estructura que se prevé cuente con más de 85.000 metros cuadrados y diez pisos.

Los obreros, casi todos con teléfonos inteligentes, no dudaron en tomarse fotografías con la directora del FMI, que prometió entre bromas actuar como "inspectora" y regresar a comienzos del próximo año para evaluar que se cumplan los plazos estimados.

"Espero que este centro de convenciones sea el orgullo de Lima", indicó entre aplausos.

Por último, y en plena hora punta limeña con su interminable banda sonora de bocinazos, se trasladó a la Biblioteca Nacional para mantener un encuentro con jóvenes emprendedores y estudiantes, que fue retransmitido por las redes sociales.

"Además de que los jóvenes son el futuro y la fuerza de la innovación", dijo, "siempre es más divertido estar en compañía de jóvenes".

Se permitió, quizá por la compañía, recordar a uno de sus dos hijos, que va a comenzar su carrera como empresario.

Pensando en mi hijo, que ha montado una empresa, yo diría que para ser emprendedor se requiere ser valiente, tener habilidades relacionadas con la tecnología y la capacidad de enfocarse en los clientes", aseguró ante las preguntas de los jóvenes sobre el secreto del éxito.

Al finalizar, nueva ronda de fotografías, incluidos innumerables "selfies", siempre con una sonrisa impecable.

Tras la etapa peruana, Lagarde volará a Santiago de Chile donde volverá a su ambiente cotidiano: una conferencia de alto nivel titulada "Desafíos para asegurar el crecimiento y una prosperidad compartida en América Latina".

Entre los asistentes, los "sospechosos habituales", ministros de Hacienda de varios países de la región, banqueros centrales, prestigiosos economistas y académicos, y empresarios de multinacionales.

Como tema a tratar, la preocupación sobre el frenazo económico en Latinoamérica como consecuencia de la baja demanda global y el descenso en el precio de las materias primas